Ecuador, 26 de Mayo de 2022
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El Telégrafo
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"Octubre, la democracia bajo ataque".

Memoria. Eso pretende ser el libro de la ministra de Gobierno, María Paula Romo, y de su asesora, Amelia Ribadeneira, que fue presentado ayer en la Universidad de las Américas (UDLA).

Son los hechos que caotizaron y aterrorizaron al país durante 11 días en octubre de 2019. ¿Por qué? Nunca antes se vivió algo parecido, las protestas del movimiento indígena no han sido violentas hasta el año pasado

Octubre de 2019 no fue un paro, sino un golpe para terminar la institucionalidad del Estado, por eso se incendió la Contraloría, se asedió la Asamblea, se destruyó el Centro Histórico de Quito, se cerraron vías y carreteras, se secuestró a policías, militares y periodistas. Hubo saqueos,  ataques con explosivos en un cuartel de Policía, tomas de los pozos petroleros, jóvenes utilizaron armas caseras, muertos y heridos.

La cara visible de las protestas fueron los indígenas, pero también hubo actores políticos que luchaban por la impunidad en ese juego antidemocrático. Según el libro, esos actores son los correístas que estaban a cuatro días de la audiencia del caso de corrupción Sobornos 2012-2016. Su líder, "Rafael Correa, estaba dispuesto a incendiar al país para evitar que la justicia haga su trabajo".

En la presentación, Ribadeneira recordó como en 2018, el excanciller de Correa, Ricardo Patiño, pidió pasar de la resistencia pasiva al combate, a la toma del Estado, de las carreteras. Eso ocurrió un año después cuando se dio la medida del Presidente y se convocó al paro. Mientras el 3 de octubre Virgilio Hernández dijo: "o cae el paquetazo o el Gobierno”.

También que la expresidenta de la Asamblea, Gabriela Rivadeneira,  pidió llamar a elecciones anticipadas. Es decir, el correísmo esperaba el momento oportuno para actuar y sembrar el caos.

¿Quién responde por todo eso?

 

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