Mucho más respeto para los electores y para sí mismos

28 de enero de 2013 00:00

Como para algunos la tendencia está marcada, los resultados de las encuestas reafirman ciertas hipótesis y el electorado, en un 60%, ya ha decidido cómo va a votar, entonces dicen que la campaña es aburrida y ya no tiene la espectacularidad que desean para hacer noticia. Algo parecido ocurría en Venezuela antes de octubre pasado. Por ello, esos analistas elaboraron unas tesis que se cayeron el día de las elecciones.

Sin embargo, acá en Ecuador ocurre algo particular: ciertos candidatos se empeñan en ofrecer lo que ya está hecho, reiterar propuestas que las hicieron en anteriores campañas y, para mal, regalar por montones camisetas por donde pasan, en la más clara ofensa a los electores. Eso sin contar, que uno de ellos, el hombre más rico del país, posa para las fotos cargando sacos de semillas, refrigeradores, máquinas de coser y un conjunto de dádivas que desdicen de un candidato responsable y ajustado a la ley.

La angustia que sobrecoge a muchos ni siquiera es por alcanzar el triunfo, sino para posicionarse y  opacar al rival. Quizá los politólogos que hablan de generar corrientes políticas más concentradas en partidos ideológicos se desilusionen con lo que pasa ahora. Y también es hora de que piensen que, de un lado, sí hay una corriente que se sostiene, avanza, con errores y todo, pero que está ahí, para el análisis de lo que en realidad pasa en nuestro país.

Quedan pocas semanas para finalizar la campaña y lo más responsable sería escuchar en esos medios y analistas supuestamente críticos una pizca de denuncia sobre esos candidatos que violan la ley con lo que se describió anteriormente. Y en este poco tiempo habría que asegurar una mayor profundidad de análisis, ya no de los resultados, sino de la expresión ciudadana en este proceso electoral, para entender por qué escoge a unos candidatos y rechaza a la mayoría.

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