Profundizar el cambio y mejorar la calidad de gestión

30 de diciembre de 2012 00:00

La esperanza del pueblo ecuatoriano es alta y positiva. Así lo prueban las encuestas. Alrededor del 60% de los ciudadanos cree que el año que viene será mucho mejor y un porcentaje más alto (72%) considera que han mejorado las cosas en estos últimos cinco años.

Es para alegrarse, pero todavía falta mucho. En lo fundamental se trata de profundizar el proceso de transformación a todo nivel. Sin duda alguna. Y eso que se dice fácil resulta de una complejidad enorme. Para lograrlo hay que proponer soluciones viables e inmediatas a esos problemas que todavía sostienen la inequidad y la injusticia en algunos campos y sectores. Claro, eso pasa también por romper ese equilibrio de poder en el que prevalecen factores a favor de unos grupos, corporaciones y personas que no quieren perder privilegios.

Hay avances en la recuperación del rol del Estado. Son muchos y dan lugar a varios procesos que mejoran la vida de los ecuatorianos. Sin embargo, la calidad de la gestión todavía no es la que demanda la ciudadanía ni la que requiere este proceso de transformación. Las quejas de los usuarios del servicio público deben obligar a corregir fallas que, a la larga, redundan en la falta de confianza y en la crítica desmesurada pero válida. En los municipios y en las entidades del Gobierno central hay mucho personal técnico y profesional para lograr ese objetivo. Quizá hace falta ese otro elemento que no se aprende en la universidad y que identifica a un ciudadano responsable: la eficiencia y el buen trato.

En estos días de descanso y de cero estrés hace falta pensar qué hemos hecho para apoyar la transformación de nuestro país desde cada uno de nuestros puestos y responsabilidades. Y si eso pasa por asumir más retos, el provecho será colectivo.

Son tiempos de cambios que nos obligan a todos a cambiar individualmente, sin recurrir a las prácticas de siempre.

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