Baja inversión en infraestructura afecta el desarrollo de la región

- 04 de mayo de 2019 - 00:00
Ecuador mejoró su infraestructura por la fuerte inversión llevada a cabo en la última década. El monto para cerrar la brecha asciende a 5,4% del PIB.
Foto: José Morán / EL TELÉGRAFO

Un informe del BID indica que el crecimiento económico de América Latina y el Caribe se vería frenado al 0,8% entre 2019 y 2021. Ecuador requiere una inversión de 5,4% del PIB total.

El desarrollo de América Latina y el Caribe se ve fuertemente afectado por la falta de inversión en infraestructura, según un nuevo estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Se trata del Informe Macroeconómico de América Latina y el Caribe 2019, que este año se centró en las inversiones en infraestructura y prevé grandes impactos sobre el Producto Interno Bruto (PIB) de la región.

Los sectores analizados son electricidad, transporte, telecomunicaciones y agua y saneamiento en seis países representativos, como Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Jamaica y Perú.

El documento señala que la desaceleración de las economías de China y Europa, junto a un potencial shock financiero, frenaría el crecimiento anual del PIB para  América Latina a solo 0,8% entre 2019-2021, partiendo de una base de 2,5%.

Otro shock está relacionado con un brexit desordenado que podría sumarse a los males de la región.

El costo de no añadir capital nuevo al stock existente en las economías latinoamericanas, equivale a alrededor de 1 punto porcentual de pérdida de crecimiento del PIB, que es alrededor de $ 900.000 millones.

Eric Parrado, economista- jefe del BID, dijo que los potenciales impactos son alarmantes, porque América Latina y el Caribe ya se encuentran entre las regiones con índice de crecimiento anual más lentos del mundo.

El informe advierte que la falta de inversión en infraestructura perjudica los sectores más pobres, “probablemente porque dedican  mayor parte de sus ingresos a estos servicios”.

El sector que presenta el mejor desempeño en la región es el eléctrico, con puntajes similares a los de Asia emergente. El más deficiente es el de transporte.

Se calcula que la brecha de inversión en infraestructura de la región es aproximadamente el 2,5% del PIB ($ 150.000 millones anuales).

Inversión en Ecuador
El estudio destaca que la fuerte inversión en el país en la pasada década hizo que Ecuador mejore su dotación de infraestructura.

Pero aún no ha alcanzado el nivel que le correspondería de acuerdo con su grado de desarrollo en áreas como acceso a agua potable, electricidad y telefonía móvil.

El monto de inversión que se requeriría para cerrar la brecha en todas las variables asciende a 5,4% del PIB.

Una alternativa prometedora es la inversión privada, para mejorar la infraestructura en un momento de altos niveles de deuda, con presupuestos fiscales ajustados.

Jorge Calderón, rector del Instituto Argos y analista económico, explicó que para impulsar  la inversión en infraestructura Ecuador busca desarrollar las alianzas público privadas.

“De tal manera que el Gobierno, bajo un esquema de negocio en la administración con términos preestablecidos, cede o concesiona la construcción, mantenimiento y desarrollo de esa infraestructura”.

Sin bien el Estado debe dar más espacio a la inversión privada, “no quiere decir que deje de hacer las inversiones suficientes y necesarias”, indicó.

Recordó que en América Latina hubo un repunte de los precios de los commodities (materias primas). Ecuador fue parte del proceso que construyó importantes obras como hidroeléctricas y vías, “ que empiezan a deteriorarse y necesitan mantenimiento”.

El analista económico  Guido Macas dijo que el año pasado la economía tuvo un reajuste y que se pronostica un proceso de desaceleración  “y en otros casos de contracción en los próximos tres años”.

 Señaló que Ecuador no se escapa de ese escenario y la única forma que tiene para recuperar es retomar la inversión en infraestructuras.

El economista añadió que la carta de intención con el Fondo Monetario Internacional (FMI) habla de una nueva figura: la monetización de los activos, que es una forma de concesión, pero con un nuevo término que permitirá a la empresa privada realizar  esta inversión y renovación de infraestructura. (I)  

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