Daniel Adler: “El promedio de trabajo en una empresa es de 4,5 años”

- 08 de febrero de 2020 - 00:00
Daniel Adler. Consultor y asesor financiero.
Foto: Silvia Murillo / El Telégrafo

El uso de redes sociales no define que un emprendimiento crezca, pero sí el contacto cara a cara con el cliente.

La educación financiera es uno de los pilares para emprender. Daniel Adler, quien dirige Provalores Soluciones Financieras en Argentina y Miami con representación en Ecuador, aborda el tema a su paso por Guayaquil.

En Ecuador hay una proliferación de emprendimientos. En el camino unos fracasan ¿a qué se debe?

Está comprobado que solo el 10% de los emprendimientos llega a cumplir tres años de vida, los demás se mueren en el camino y es por falta de educación financiera. El emprendedor debe entender que su activo más importante es su cerebro y debe nutrirlo con estrategias. Debe tener disciplina, dedicación, perseverancia y sobre todo pasión por lo que hace y afrontar ese camino que a veces es agridulce o agrio.

Un emprendedor tiene que entender que un emprendimiento es como una bicicleta, si no está en constante movimiento ese negocio se cae. La innovación, el tomarse tiempo para pensar en la estrategia, es vital para seguir creando y creciendo.

Muchas veces yo desgloso la palabra responsabilidad con respuesta y habilidad, trato de tocar siempre los aspectos emocionales del emprendedor porque trabajando con el corazón, automáticamente la cabeza empieza a pensar distinto, a visualizar estrategias diferenciadas, superadoras, que cuando uno está ofuscado, triste o decepcionado. El cerebro dice automáticamente no, esto no es para mi y vuelvo a mi sueldo, a la pasividad, o la zona de confort.

¿Cuáles son las trabas que ellos encuentran?

Miedo, es lo más recurrente, pero hay que recordar que sin miedos no hay valientes. Está bien sentirlo porque es una herramienta de prevención. Hay que ver cómo estamos digitalmente, porque este aspecto es la cara electrónica de nuestra marca, nuestra empresa. Hay que hacer hincapié en las redes sociales, en videos corporativos, ser diferente a la competencia. Trabajar porque la marca sea más conocida. Ser fieles a nosotros mismo como empresarios y recordar que no es una carrera de velocidad sino de fondo; hay que dejar transcurrir esos tres años y fortalecer la marca, la empresa.

Otro tema muy importante es la productividad, optimizar el tiempo y trabajar en bloques de tiempo. En nuestra empresa (Provalores), trabajamos en bloques de 30 minutos. Otro punto importante es el enfoque, si nosotros apuntamos toda nuestra energía en un único objetivo y somos perseverantes, ese objetivo se va a convertir en una realidad.

¿Por qué el emprendedor pierde la paciencia en tres años, pero puede depender de una empresa por décadas?

Estar 10, 20 o 30 años en una empresa es estar en una zona de confort; piensan que tienen seguridad al recibir una transferencia al mes y que eso es eterno. Hoy en día el promedio de trabajo en una empresa es de 4,5 años en Latinoamérica, realmente es muy poco y con la demanda laboral que hay y con la crisis que tenemos la mayoría de países latinoamericanos, no es fácil conseguir un buen trabajo.

Si nos remontamos a la era industrial, a los años 40, donde la gente era educada para trabajar en filas de producción, ahí sí. Se educaba incluso en los colegios a las personas para que duraran 30 o 40 años en una fábrica sin grandes expectativas y aspiraciones, pero sabían que durante esos 40 años iban a cobrar un sueldo y después, cuando tengan 65 años, iba a cobrar una jubilación y ahí se terminaba la vida.

El buen trabajo tenemos que fabricarlo nosotros haciendo nuestro emprendimiento. Pero hay que tener en cuenta que emprender no es para todos los seres humanos, se necesita una dosis adicional de paciencia, perseverancia, responsabilidad. Si bien todos tenemos un montón de cualidades ocultas, tenemos que tener también una pizca adicional de sacrificio, de saber que podemos trabajar entre comillas gratis, por dos o tres años, para que recién la marca o el emprendimiento nos empiece a dar un beneficio económico.

Como contraparte no hay mejor acción comercial que ser dueños de nuestra propia marca, es un efecto multiplicador y vamos a ganar muchísimo más dinero que trabajando en relación de dependencia. Hay que empezar a ver en su entorno y qué es lo que la gente quiere; hay que empezar a ver las necesidades y saber reconocer nuestros errores es vital para poder crecer.

¿El emprendedor, más allá de sus talentos, debe tomar en cuenta las necesidades del mercado?

Sí, es fundamental. Hay que tener en cuenta que lo que nosotros ofrecemos, a veces no es lo que necesita el mercado. Hay que primero empezar a tocar a nuestro núcleo cercano: primos, amigos, comercializadores de servicios, donde hacemos las compras y siempre dejar una tarjeta con una sonrisa, estamos en la modalidad “captación”.

Si nosotros somos la mejor versión de nosotros mismos, más que sea el 1% diario, al año vamos a ser 365% mejor cada año.

¿Es importante el uso de redes sociales?

Tiene relativa importancia, pero no creo que un emprendimiento pueda subsistir solo con las redes sociales. Creo que la relación de los contactos se hace cara a cara y es importante tener una tarjeta de presentación lista y entregarla mirando a los ojos a esa persona.

Está comprobado que de cada 10 contactos al menos un cliente sale y con cinco clientes ya tenemos una empresa. (I)

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