Investigadores tienen una base de datos con patentes de todo el mundo

Centros tecnológicos innovarán la industria

El IEPI instaló espacios para el desarrollo de propiedad intelectual en seis universidades.
08 de abril de 2017 00:00

La sinergia entre la academia y la industria toma forma con los Centros de Apoyo a la Tecnología y la Innovación (CATI) que funcionan  desde marzo en seis universidades del país.

Se trata de un proyecto acuñado por la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI) y que está siendo aplicado en el país por el Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual (IEPI).

“Los CATI son espacios destinados al manejo de la propiedad intelectual y la transferencia tecnológica en las universidades”, precisó Hernán Núñez, director Ejecutivo del IEPI.

Se encuentran en la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), Universidad de Cuenca, Universidad de las Fuerzas Armadas - ESPE, Universidad Técnica de Ambato, Universidad Tecnológica Indoamérica, y en la Universidad Nacional de Chimborazo. La instalación de los centros no requiere inversión.

Nuñez explicó que una vez que el IEPI aprueba la solicitud de las universidades interesadas y se suscribe un convenio, la institución entrega  gratis un software que incorpora todas las bases de datos de patentes del mundo.

Permite analizar las diversas modalidades de propiedad intelectual, dentro y fuera del país, que se pueden proteger al momento de hacer investigación científica o proyectos de desarrollo tecnológico.

Es decir que los investigadores podrán verificar sobre la marcha si sus trabajos ya fueron patentados con anterioridad por otra persona. Incluso lo pueden hacer de forma previa a iniciar sus proyectos.

La base de datos, que además registra todas las tendencias tecnológicas, está interconectada con 90 oficinas de propiedad intelectual en otros países.

El IEPI y la OMPI capacitarán a los especialistas en el manejo del software, criterios básicos de propiedad intelectual, transferencia tecnológica y licenciamiento. “La universidad podrá hacer transferencia tecnológica desde el extranjero y de ahí transmitirla a la sociedad”, subrayó Núñez.

Esta capacidad permitirá que los centros académicos presten servicios de propiedad intelectual especialmente para la pequeña y mediana empresa con tecnología que brinde valor agregado.

Con esto también se espera incrementar el número de patentes registradas en Ecuador. Núñez recordó que en el mundo están registradas 6 millones de patentes. En Ecuador hay 6 mil.

Entre 2015 y 2016 se presentaron 154 patentes nacionales y 831 extranjeras, según el IEPI. En cuanto a solicitudes de diseños industriales el Instituto recibió 136 nacionales y 160 extranjeras.

Las universidades e institutos públicos de investigación en el mismo período presentaron 41 solicitudes de patentes y 36 de diseños industriales.

El centro de la empresa pública Espe-Innovativa, de la Universidad de las Fuerzas Armadas, trabajará sobre 15 líneas de investigación, señaló María Quishpe, directora de Promoción de la Investigación y Transferencia de Tecnología.

Gracias al CATI, Innovativa concretó una alianza con la compañía manabita La Fabril, refinadora de aceites y grasas vegetales, para el desarrollo de 35 innovaciones. “Con la microempresa la idea es revisar cuáles son sus necesidades para que se complementen con la investigación que realizan estudiantes de tercer nivel y posgrado”, manifestó Quishpe.

La empresa pública se propone ejecutar este año al menos dos procesos de innovación con el sector privado, producto de investigaciones generadas por la universidad  y transferidas a la industria.

Mario Calderón, gerente general de Innovativa, mencionó que la falta de conocimiento sobre el tema de patentes es uno de los limitantes para el desarrollo de la investigación en la academia y su posterior aplicación. (I)

El programa del IEPI permite averiguar qué tecnologías ya se encuentran patentadas en el mundo o en Ecuador. Foto: Carina Acosta / EL TELÉGRAFO

Las investigaciones de Innovativa involucran trabajos creados por estudiantes de la universidad ESPE.
Foto: Carina Acosta / EL TELÉGRAFO
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