La lucha contra la violencia une a 300 agricultoras

- 27 de julio de 2019 - 00:00
Las mujeres víctimas de violencia decidieron unirse en 2003. Todavía les cuesta confiar en los varones nuevamente.
Foto: Roberto Chávez / El Telégrafo

En Quisapincha, mujeres campesinas formaron asociaciones productivas para mantener a sus familias. Han logrado que sus hijas no abandonen la parroquia.

Más de 300 mujeres de la parroquia Quisapincha (Ambato) pertenecen a asociaciones que nacieron con el propósito de frenar dos problemas sociales: la migración y la violencia intrafamiliar.  

Una gran parte de la población masculina de esta zona ha caído en el alcoholismo -cuenta Lorena Caluña, representante de la Asociación 12 de Noviembre-, y eso ha provocado problemas intrafamiliares.

Las esposas e hijas de estos hogares disfuncionales formaron desde hace 15 años un grupo para producir y comercializar sus propias frutas y verduras para mantener a sus familias.

A principios de 2003, 50 mujeres formaron la primera agrupación. “El número de interesadas creció y decidieron formar otras organizaciones con el mismo objetivo de restaurar los hogares que estaban abandonados por sus esposos y padres enfermos de alcoholismo”, cuenta Caluña.

A estas mujeres les unió la escasez de recursos económicos, huellas físicas del maltrato y más de cinco cargas familiares que mantener.

“Hasta hoy tenemos ese espíritu resiliente. Las tres asociaciones están integradas, la mitad por mujeres agricultoras, y la otra mitad se dedica al comercio y difusión de las ferias agroecológicas”, señala Maritza Quinatoa, socia de la Asociación 12 de Pacha Mama.

La plaza de Quisapincha es el escenario de sus ferias cada lunes, miércoles y viernes. Maíz, remolacha, quinoa, sangoracha (amaranto), manzanas, papas, entre otros, son los productos que ellas expenden cada semana.

“Muchos de nuestros seres más queridos, entiéndase padres, tíos, hermanos, abuelos, sobrinos, vecinos y hasta hijos, nos han dejado un mal sabor de boca. Hemos recibido mucho maltrato de parte de ellos, y nos cuesta volver a confiar en los varones”, destaca una mujer de 80 años que prefiere no revelar su identidad.

Este último grupo permanece en la sede del gremio, donde se dedica a preparar las canastas hogareñas, que expenden en $ 6.

Estas contienen verduras básicas y las frutas de temporada, así como tubérculos entre los que destacan mashua, zanahoria, papa y camote.

“Todos estos productos han sido sembrados sin químicos. Los precios son similares en las otras asociaciones, y varían de acuerdo a la época y para no hacernos la competencia entre nosotras”, dijo Graciela Sánchez, socia de Amanecer Feliz.

Pese a que las canastas son el producto estrella de los tres gremios, también expenden raciones de verduras y frutas, así como de semillas y cereales, desde $ 1.

“Nos pueden encontrar en la plaza principal de Quisapincha los días de feria, o llamarnos al número (03)2445423. Así se direcciona el pedido para cualquiera de las tres asociaciones. Muy pronto estaremos disponibles en redes sociales”, comenta Rebeca Chávez, perteneciente a la misma asociación.

Según esta mujer, “este trabajo de producción y comercialización ha impedido que la población femenina joven abandone sus estudios y su tierra, y tenga una esperanza de sobresalir con la labor que les enseñaron sus progenitores”.

Para Cristóbal García, líder comunitario del lugar, esta oportunidad laboral además evita la migración. “Gente de aquí ha fallecido en el extranjero tratando de llegar a Estados Unidos. Estas iniciativas garantizan la ocupación de gran parte de las mujeres jóvenes, la recuperación de sus hogares, su manutención. Además evitan la migración hacia grandes ciudades o al extranjero”, concluyó el agricultor. (I)

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto:
Medios Públicos EP