Para ascender o no descender: arcas y tribunas llenas

04 de diciembre de 2011 - 00:00

Un bajo presupuesto que apenas bordeó el millón 200 mil dólares anuales y una escasa infraestructura propia para los trabajos diarios y de concentración,  fueron las razones que llevaron al descenso a Espoli y al Imbabura, que militarán en 2012 en la primera  “B”.

Desde el inicio del torneo, las dirigencias de ambos clubes estaban conscientes de sus limitaciones y por eso siempre manifestaron que su objetivo era mantener la categoría. Con serenidad, el presidente de Espoli, Euclides Mantilla, expresa que el descenso fue la mejor alternativa para sanear al club.

“Las administraciones anteriores dejaron muchas deudas, por un monto cercano al millón de dólares. Nosotros  debimos limitar  el presupuesto y pagar esas cuentas. Ahora en la ‘B’ hay la posibilidad de iniciar un proceso con la base de una infraestructura propia; que de momento, eso sí, no tenemos”.  

En ese club se contrataron cuatro elementos foráneos, dos de los cuales concluyen hoy su contrato: el atacante uruguayo Javier Guarino y el defensa paraguayo Gustavo Cañete; el resto se cambió en julio. El Imbabura, por su parte, se vio acosado por la exigencia  del inicio del torneo, al que regresaron este año, tras tres campañas de ausencia. Esta temporada mantuvieron la base del plantel que logró el ascenso.

El cuadro que ha sido manejado por Luis Aguirre, dueño de empresas de tejido en Atuntaqui, contrató a  4 extranjeros y solo acertó con el zaguero paraguayo César Zayas, el único que concluyó el año.     

Para finales de abril llegaron tres ex seleccionados nacionales: Johvani Ibarra, Edwin Tenorio y Franklin Salas, quienes levantaron al equipo y se convirtieron en el imán de taquilla en el Olímpico de Ibarra.

En cuatro meses Salas logró 9 anotaciones, pero después se vinculó al cuadro argentino del Godoy Cruz,  en el que ha permanecido en el banco de alternantes.

Ellos, sin embargo, también fueron un motivo  de egresos adicionales para la economía del equipo, por concepto de sueldos. De un presupuesto inicial de 1’200  dólares que manejaba el club, éste tuvo que incrementarlo a 1’500 mil.

Al igual que Espoli, gran parte de ese monto fue financiado por los derechos de TV y la publicidad al interior del estadio. Ambos lograron llenar sus graderíos cuando actuaron ante elencos protagonistas como Liga de Quito, Barcelona y Emelec.

Mas con los resultados adversos, esos mismos rivales ya no fueron atracción en la etapa que hoy finaliza. La  expectativa en recaudación no fue la anhelada.

Imbabura registró en promedio 3 mil aficionados por fecha, mientras Espoli tuvo la mitad de esa cifra. Los “gardenios” fueron los que más técnicos contrataron para el torneo. Tres ecuatorianos, un argentino y dos brasileños formaron parte de la extensa lista. Como “premio” al ascenso conseguido en 2010, continuó Wilson Armas, quien solo duró en el cargo 9 fechas y dejó el camino para que el director de la reserva, Eduardo Granda, asumiera el primer plantel.

Los resultados acompañaron la tarea del ecuatoriano, pero las diferencias con la dirigencia lo sacaron del equipo para que pasara a comandarlo el argentino Fabián Bustos, que estuvo 7 fechas y sumó 6 puntos.

Asumió de forma interina Nelson Montenegro y luego fue sustituido por el brasileño Janio Pinto, quien fue reemplazado por su compatriota Cipriano Valentín, que hoy (12:00) dirigirá a los “gardenios” en la última fecha del  torneo ante Emelec.

El cuadro de la Policía tuvo tres entrenadores. Comenzó con Carlos Calderón, le siguió el uruguayo Santiago Ostolaza y finalizaron con Eduardo Granda, para quien este año no ha sido el mejor. Los dos clubes por los que pasó perdieron la categoría. “Es una pena lo sucedido pero es hora de pensar en el futuro y no en el pasado”, dijo Granda, que aguarda su continuidad.

La ausencia de complejos propios para entrenar  también sentenció  la suerte de  los descendidos, que siempre debieron viajar y constantemente indagar sobre el próximo lugar de trabajo. 

Lo único rescatable, en los dos equipos, es el abastecimiento al primer plantel con jóvenes figuras. En Espoli destacó Cristian Penilla, que fue seleccionado Sub 20, mientras en Imbabura despuntó con goles el atacante Luis Congo, que integró la selección ecuatoriana que participó en los Juegos Panamericanos de México.

4-12-11-deportes-campeonato-ninosAmbateños en la serie “A”

En la historia de los torneos ecuatorianos la última vez que dos equipos de la misma provincia subieron a la serie “A” se remonta al 2009, cuando lo hicieron el Manta y Liga de Portoviejo de Manabí. Este 2011 le tocó a dos escuadras de Tungurahua. 

Técnico Universitario fue el primer plantel en ascender en esta temporada. Fue el ganador inapelable en la primera parte del torneo: transcurridas 18 jornadas no conoció la derrota. Sumó quince triunfos y tres empates, que evidenciaron la seriedad del trabajo de Paúl Vélez.

El DT priorizó una columna vertebral de experiencia en el joven plantel. Con eso totalizó 90 unidades, récord en puntaje en las dos etapas de la serie “B’”, y con la valla menos batida (solo recibió 32 tantos). 

“Desde inicios de año solo pensábamos en  ascender, al final el trabajo dio sus frutos y cumplimos nuestro objetivo”, enfatizó Vélez, quien irónicamente no fue ratificado para el 2012. En su lugar estará  el argentino Fabián Bustos.

El plantel posee una infraestructura propia con un complejo en ampliación y dos canchas de césped, una reglamentaria y otra de menor dimensión. Además, cuenta con una  amplia área verde para los trabajos físicos, y camerinos. Se prevé edificar una residencia deportiva.

La inversión en este año fue de 500 mil dólares, en su mayoría provenientes de auspiciantes de la camiseta, de las vallas publicitarias de la cancha y la presencia del hincha en las gradas.

Para el 2012, ese rubro fácilmente se triplicará, según el presidente de la institución, Wilson Velasteguí. Por eso, una institución financiera local ha comprometido su apoyo. A ella se sumará la multinacional de calzado deportivo Venus.

La indumentaria la confeccionará Marathon, y los derechos de televisión que aún no están arreglados significarán casi el 50% de los ingresos. El resto se completará con la publicidad en la camiseta.

El presupuesto se completará con la taquilla de los clásicos ambateños y lo que generará la presencia de planteles como Barcelona, Liga de Quito, Nacional y Emelec. Macará se convirtió en el mejor equipo del segundo semestre, sumó 44 puntos, ganó en 13 oportunidades y empató 5.

La afición del “Ídolo Ambateño” despertó sobre el final del torneo. Mirar a 8 mil personas alentando el ascenso del plantel es una muestra de lo que será  el 2012.

El panorama no es alentador en lo económico por el déficit que bordea el 1’500 mil dólares. Por eso, se mantendrá el sistema de sueldos 60-20-20 con el que se exige más al jugador. La modalidad establece la cancelación del  60% por ser parte del club, 20% más si asiste a los entrenamientos y el 20% restante si logra la titularidad.

El aspecto monetario será una de las limitantes con las que contará el técnico  ratificado, Homero Valencia,  para estructurar un plantel competitivo en el 2012. Lo rescatable es el complejo propio  que tienen con 3 canchas de fútbol, camerinos y extensas área verdes, a 10 minutos de Ambato.

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