En Cuerpo Presente

Fibrilación auricular, la arritmia más común, pero poco detectada

- 28 de mayo de 2016 - 00:00
Ricardo Iglesias, cardiólogo argentino.

Tomarse el pulso continuamente puede ayudar a identificar a tiempo los problemas en la frecuencia cardíaca.

A la lista de factores de riesgo de enfermedades vasculares, como la presión alta, al diabetes, los niveles de colesterol altos, el sobrepeso, el sedentarismo y el estrés, se agrega uno más: la arritmia. El cardiólogo argentino Ricardo Iglesias habla acerca de la fibrilación auricular (FA), la arritmia más común en el mundo, pero poco detectada. Esta anomalía en el ritmo cardíaco no siempre causa la muerte, pero sí deja secuelas fatales.

¿Qué causa la FA?

El núcleo del nódulo sinusal (marcapasos natural del corazón) indica cuándo este debe contraerse siguiendo un ritmo. Algunos problemas como la hipertensión arterial, los infartos, la insuficiencia cardíaca, la fibrosis que se produce por la edad, etc., hacen que este ritmo se pierda. Aun así, el organismo está preparado para que otras partes del corazón asuman esta labor.

Hay que indicar que otros núcleos que suplantan a ese nódulo, que es el biológicamente apto, empiezan a interferir para retomar el ritmo. Ese ritmo, que es regular, se hace caótico, aparecen cientos de latidos, pero es tanta la descarga que la aurícula —una parte del corazón— se queda paralizada y se forman coágulos.

¿Cuáles son los síntomas?

El problema es que la mayoría de las veces el paciente no siente nada, es una enfermedad silenciosa. Algunos podrían sentir cierta molestia, como palpitaciones, que son latidos irregulares en el pecho, y fatiga porque el corazón no está funcionando bien. Por lo general, la FA no presenta síntomas porque el organismo se acostumbra a esta anarquía en los latidos.

¿Podría causar un infarto?

Sí, pero el problemas no es el infarto, puede haber un accidente cerebro vascular (ACV). Se trata de embolias, coágulos que se forman en el corazón porque la aurícula no se contrae, está estática, y se van al cerebro o a alguno de los miembros. Uno de cada 5 ACV son producidos por estos émbolos que están en el corazón.

¿Qué tan común es esta enfermedad?

Por arriba de 80 años, uno de cada 10 adultos mayores la tiene, en estos casos también está dado por el envejecimiento de las arterias. Antes de esa edad, al menos el 1% de la población mundial la padece. Debajo de los 50 años la posibilidad es de 0,3, después de esa edad va subiendo. Se calcula que en Latinoamérica hay 3,3 millones de personas con arritmia, de los cuales la mitad no sabe que la tiene; de la mitad que lo sabe, el 50% no está tratado, y la otra mitad que se está tratado está mal tratado. Es muy difícil que los mayores de 80 años se curen, ya se convierte en una enfermedad crónica.

¿Cuáles son los tratamientos?

Para la arritmia hay medicación oral, drogas antiarrítmicas. A veces se requiere choque eléctrico o de una ablación, que son unos catéteres que llegan al corazón y queman pedacitos del núcleo donde están estas arritmias. Mientras que las embolias cerebrales se previenen con anticoagulantes que degradan los coágulos de la aurícula. Por más de 60 años se usaron anticoagulantes que inhiben la vitamina K que funciona en la coagulación. El problema con estas drogas antiguas es que no se puede comer verduras, ni nada que tenga vitamina K. Otro problema es que la gente, más los mayores, toma mucha medicación para la presión, o la diabetes que interfieren con este tipo de drogas.

¿Hay otras opciones?

Hace pocos años apareció un grupo de drogas llamadas nuevos anticoagulantes orales. Estas trabajan sin inhibir la vitamina K; el paciente puede comer lo que quiera y tomar la mayoría de medicaciones. Asegura 2 cosas: la estabilidad de estar siempre bien anticoagulado y menor riesgo de sangrado.

¿Cómo prevenir este malestar?

Comer menos sal, caminar media hora al día, cuidar los niveles de colesterol, tratar de dormir más y mejor y evitar el estrés y el tabaco. Además, una vez por año hay que tomarse la frecuencia cardíaca, la presión y medirse la cintura abdominal. Toma en cuenta que más de 102 cm de diámetro en el hombre y más de 88 en la mujer es peligroso, porque producen enfermedades vasculares. También es conveniente realizarse 2 análisis por año, uno de colesterol, que tiene que estar por debajo de 200 miligramos decilitro, y uno de azúcar, que debe estar menos de 100 mg por decilitro.

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