Salón de Octubre se rinde ante jóvenes y conceptos

05 de octubre de 2011 - 00:00

Al entrar a la pinacoteca Manuel Rendón Seminario y recorrer lo que será, desde mañana, a las 19:30, el LIII Salón de  Octubre “Independencia de Guayaquil” Pintura 2011, saltan a la vista los soportes y la factura de las obras de jóvenes artistas de trayectoria como Carlos Piza, Anthony Arrobo y Javier Gavilanes, algo más ligadas al arte contemporáneo o conceptual.

Este año, por lo establecido en las bases, cada artista participante presentó solo una obra, y de 115 un jurado de admisión escogió veintitrés, dieciséis de artistas menores de 30 años.

El primer lugar recayó en Christian Pazmiño, gracias a  su acrílico sobre lienzo Puente de Teclado -de acuerdo al jurado de premiación integrado por Mariella García, Jorge Swett y Pilar Bustos- por “su excelente planteamiento estético, muy bien estructurado, de manera armónica y rítmica; propone una lectura a varios niveles”.

El pintor, ganador del concurso de pintura alusivo a Manuela Sáenz que se realizó este año en el barrio Las Peñas, es descrito por su madre Irene Mantuano como alguien dispuesto a seguir  comprometido con su trabajo, pues apenas descansa una hora o media  luego de agotarse pintando sus diferentes obras.

El gesto serio del galardonado no es solo por  el compromiso con su arte y su silencio no es parte de un divismo impostado, sino que, como revela su madre, sufrió de un problema auditivo causado por una fuerte fiebre que experimentó a los 6 meses de nacido y eso limita su habla.

Irene Mantuano ve en la obra de su hijo belleza generada por la dedicación de Christian, su gusto por la pintura -en especial el combinar colores- y el talento que le descubrieron ella y su profesores a los 5 años, cuando estudiaba en el Innfa y en la escuela Humberto Salvador Guerra, esta última refugio de Christian porque allí pasaba horas dibujando.

Se graduó del Colegio de Bellas Artes donde estudió 4 años y aunque aún no ha seguido estudios superiores en arte, es contratado para elaborar trabajos de dibujo técnico u obras para estudiantes de todo nivel y se mantiene ocupado en sus cuadros, los que le han merecido múltiples premios. Solo para Puente de teclado se tomó 3 meses.

Juan Carlos Fernández es el autor de la obra merecedora del segundo lugar: el óleo sobre lienzo Sicarios (Tareas Reprochables). Él reconoció, tanto durante el anuncio de los ganadores del Salón de Octubre, ayer en la Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas, como en un diálogo privado que todo es pintura y el arte contemporáneo es una tendencia que se está estableciendo; sin embargo su pintura es la más cercana a lo clásico en la selección, con un tema actual representado de una manera no tan “violenta”.

Una pizarra que aparece en su cuadro, para el autor, es, se podría decir, violencia pura y gracias a sus estudios de diseño gráfico en la Espol, artes visuales en el ITAE y artes plásticas en la Universidad de Especialidades Espíritu Santo le permiten estar al corriente de lo que sucede con el arte e involucrarse. El cuadro es parte de una serie con la temática de las pizarras de tiza, de la cual 3 ó 4 obras anteriores han ganado un premio.

Enríquez es parte del Salón de Octubre por segunda vez y en esta ocasión uno de los premios del certamen. El Premio Revelación fue para Huellas de fuego, en técnica humo sobre lienzo, de Diego Cuesta, quien descubrió que la técnica existía, al parecer en Italia, luego de usarla en su cuadro. Indica que trabaja con todo el material que sea posible según la idea.

Esta vez con una vela trató de hablar de su gente. Para Cuesta participar en salones es siempre un logro y ahora es parte de los concursos de Escultura -su verdadera especialidad- y Música del Festival de Artes al Aire Libre.

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