Políticas públicas para artes escénicas están en análisis

30 de abril de 2013 - 00:00

30-4-13-cultura-VALERIA-ANDRADEValeria Andrade, directora de Artes Escénicas y Performance del Ministerio de Cultura,  afirma que la entidad ha desembolsado sumas considerables de dinero para esta categoría artística, a través de sus distintos programas de incentivos y ha dialogado con varios sectores.

La funcionaria, que también es artista, detalla algunas de las problemáticas relacionadas con la falta de profesionalización, centralismo, dificultades para el acceso a escenarios para ensayos y presentaciones, gratuidad, así como la falta de un seguro social para artistas.

La información se produce tras un diagnóstico realizado en 2011, del que se desprende un primer documento  que detalla los lineamientos para formular políticas públicas.

Dicho informe se analiza, discute y alimenta desde la semana pasada, en Quito, con actores y gestores del área. Posteriormente, se realizarán talleres en otras ciudades.

Después de realizar un mapeo preliminar sobre teatros, ¿han trabajado en otro tipo de investigaciones? ¿Cuál es su planificación?
Esa fue una investigación previa, en la que los investigadores hicieron un trabajo de campo. No hay como una buena impresión al respecto, porque las metodologías no estaban adecuadas para la complejidad, lo cual no quiere decir que no sean unos investigadores que no hayan propuesto nada.

En este año se retomó la investigación, un poco basándose en este diagnóstico previo con nuevos alcances para la investigación. El resultado es un documento previo en el que se establece un análisis crítico del estado situacional de las artes en el país. Se jerarquizan ciertas problemáticas que nos faciliten fundamentar lineamientos para las políticas públicas, también de forma jerarquizada.

¿Cuándo se elaboró el diagnóstico y quiénes lo realizaron?
El diagnóstico situacional participativo de artes escénicas en  Ecuador se hizo en 2011. Al momento lo que estamos sacando es una sistematización para los lineamientos de la política pública. No es público, es un documento de trabajo, una primera propuesta que hizo un grupo de investigadores, unos artistas escénicos con formación en investigación y creación en el campo. Este documento sobre el que trabajamos es una primera propuesta.

¿Qué tiene esta primera propuesta?
Contiene información que contextualiza el campo de las artes escénicas: Cómo funciona en las grandes ciudades, cómo se ha dado seguimiento a ciertas disciplinas -ya más reguladas a través de procesos de formación y programación teatral-, y cómo funcionan las artes escénicas en provincias, donde los gestores y actores tienen otros intereses, otros usos sociales de la danza, el teatro, del performance.

Ese abanico de los usos sociales contiene al circo, el clown y una jerarquización y mapeo de las problemáticas que aquejan a la producción creativa, como falta de infraestructura para la creación y la presentación. Ésas son las fuertes. Además, incluye una propuesta de lineamientos para las políticas públicas en artes escénicas.

¿Puede profundizar en las problemáticas?
La problemática fundamental en las artes escénicas es la profesionalización. Existe aquí la Universidad Central, que tiene la carrera de teatro, pero hacen falta procesos más sostenidos en la actualización de la formación, en las capacitaciones...

En danza, tenemos el Instituto Nacional de Danza, algunos conservatorios, varias academias, pero no están consolidados en procesos de formación sistematizada y con una metodología apropiada para formar constantemente nuevos bailarines. Eso, por una parte.

Por otro lado, en cuanto a los procesos de creación y producción en las artes escénicas, es difícil el tema de la infraestructura, pues los artistas necesitan espacios para ensayar, que son pocos, y los pocos que hay no son de fácil acceso, al igual que los espacios para la exhibición y presentación de obras.

En ese sentido, ¿qué harán?
Crear mecanismos a través de los Centros Interculturales Comunitarios (CIC) y las distintas sedes de la Casa de la Cultura. Por ejemplo, dar infraestructura en buenas condiciones para las artes escénicas.
Otra cosa es que hay un gran centralismo: todo se concentra en las grandes ciudades, Y no hay procesos de formación o difusión a nivel territorial. Son incipientes todavía. No pensamos como gestores culturales y artistas en una dimensión macro.

Por otra parte, avanzar en políticas de articulación interinstitucionales, y ofrecer a la empresa privada mecanismos que incentiven el apoyo a las artes escénicas. Qué pasa con la seguridad social de los artistas... Cómo ofrecer a través de economías mixtas una seguridad médica. Hay que fomentar eso, los procesos de intercambio, reflexión y experimentación que permitan ese flujo de ideas, metodologías y contenidos.

¿Han analizado el tema de la gratuidad? Hay grupos que cuentan con auspicios de entidades públicas, y otros independientes que en cambio deben hacer grandes esfuerzos...
Se ha considerado -no ahora, sino tiempo atrás-, la necesidad de no tener como requerimiento la gratuidad, porque efectivamente pueden ofrecer funciones gratuitas las instituciones que tengan fondos públicos para su desarrollo, en detrimento de todas esas producciones independientes, donde su financiamiento es mínimo.

Digamos que se tiene que entender tanto a nivel de gobernantes como de público que democratizar el acceso no solamente es poner funciones gratuitas, por una parte. También debemos tener sistemas más solidarios, donde los que tienen recursos puedan apoyar y favorecer la producción de quienes son independientes. Esas son cosas que se están regulando y analizando aquí a nivel de políticas.

Sobre la formación de públicos, ¿se ha planteado lineamientos? Según los gestores, a las obras al tercer día se les agota el público, sobre todo en provincias...
No, aquí son cortas las temporadas de teatro o de danza, son de tres y cuatro días.

¿Por los espacios?
No, también por el público. Sí hay programas de fortalecimiento de nuevos públicos, pero es también gestión de los profesionales ver nuevos mecanismos de difusión, crear formas más atrayentes de visibilización de obras, nuevos mecanismos de procesos de intercambio.

Los actores y gestores teatrales aseguran que no se les ha tomado en cuenta. Genoveva Mora, de la revista El Apuntador, dice que los diálogos son tibios y que han fracasado, ¿es cierto eso?
No voy a dar una respuesta a lo que dice Genoveva. De fracaso no se puede hablar porque hay una inversión estatal: lo que acaba de pasar con los fondos concursables, los auspicios, el sistema de festivales. Yo me pregunto por qué en la percepción de actores y gestores culturales siempre está la idea de que el Estado no hace nada por ellos. Otra pregunta que me hago, como gestora, es por qué no hay gestión independiente que ayude a consolidar ese mismo proceso. Ha habido siempre una percepción desarticulada de las artes escénicas. Una parte de responsabilidad la lleva el Estado, pero otra, la sociedad civil.

Algunas agrupaciones han realizado sus producciones con el auspicio de la empresa privada, y es justamente esa la crítica de que no se ha hecho nada para estimular a la empresa...
No es que no se ha hecho nada, no me puede formular una pregunta así... Hay un Ministerio de Cultura con un montón de gente para articular el espacio. Son procesos largos. El apoyo ha sido constante a las artes escénicas, no pueden decir que no se ha hecho nada. En primer lugar: es desconocer todo un trabajo que se lleva aquí. Muchos actores y gestores han sido partícipes, siendo jurados, por ejemplo, en fondos concursables y festivales. El Ministerio ha establecido varios mecanismos de acercamiento, no solo apoyo económico, sino de procesos de reflexión. Lo que hace falta es investigación, y por parte del Ministerio, mayor difusión.

¿Cuánto ha invertido el Ministerio en artes escénicas y en qué se ha destinado esos dineros?
Han sido para difusión, investigación y creación durante los 5 años. Para festivales, plataformas de visibilización... Pero hay un asunto: El Ministerio puede cubrir cierta parte de la gestión, el resto es responsabilidad de los artistas.

Es que si bien son millones de dólares los que se han invertido, la gestión sigue pareciendo fragmentada o atomizada, porque no hay una gestión por parte de la sociedad civil que condense toda esta producción a través de festivales o de encuentros que tengan un peso nacional e internacional. Eso es gestión propia, no es recomendable que el Estado lleve todos los procesos.

Usted menciona que los lineamientos serán socializados y analizados con los gestores y actores. ¿Desde cuándo se realizarán esos acercamientos?
Hay que empezar con la Federación Nacional de Artistas Escénicos sobre  esa primera propuesta para hacer talleres de análisis, de profundización y estructuración de los lineamientos para la política pública.

Con todos esos insumos, finalmente sacaremos adelante aquellas políticas. Empezamos la semana anterior aquí en Quito con la Federación, pero también se van a hacer talleres en las demás regiones del país. Éste es un proceso que toma tiempo.

La Federación está intentando convocar a la mayor cantidad de gestores y actores posibles, justamente para que haya un proceso participativo en la construcción de las políticas públicas, en primer lugar; y en segundo lugar, porque los actores y gestores tienen el día a día, el conocimiento de cómo se hacen y funcionan las cosas, y el Ministerio no está de espaldas a esa gestión, no a través de esta dirección.

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