Los fondos se otorgarán por territorios

15 de marzo de 2013 - 00:00

Los estímulos económicos que otorga desde 2008 el Ministerio de Cultura para la realización de festivales en el país, marcan un quiebre. Para algunos gestores, que llevan años promocionando sus trabajos, antes era “impensable” recibir apoyo económico. Así lo afirma Felipe Ogaz, promotor del festival “Quitu Raymi”, que llega este año a su décimo primera edición.

Ogaz cuenta que el primer año que decidieron realizar el festival contaron con el auspicio de $800 otorgados por las administraciones del Municipio de Quito y la Prefectura de Pichincha de ese entonces, así como el apoyo familiar y de las bandas musicales que se presentaban. Era generalmente un “acolite” de préstamos de equipos e instrumentos, contó.

Para el gestor cultural, el estímulo que ahora entrega el Ministerio de Cultura, a través del “Concurso Nacional de Festivales – Ecuador cree en tu talento”, ayuda a agilizar los procesos, y sobre todo, a mejorar la calidad de los eventos.

Quitu Raymi es un festival musical “de insurrección simbólica”, que propone la  construcción de una sociedad más justa, según sus organizadores. El año pasado obtuvo un estímulo de $30.000. Ha participado en 4 ocasiones en el sistema de concursos y ha ganado en 2.

El no haber obtenido el beneficio en esas dos ocasiones, le obligó a mejorar la propuesta, dice Felipe. A su criterio, los proyectos que quedan afuera no han cumplido con los parámetros establecidos -o no se han impuesto ante otros-, y debe existir una responsabilidad mayor ya que se están usando fondos públicos.

Además del festival musical, en el Quito Raymi se desarrollan talleres y conferencias sobre derechos. Los actos son totalmente gratuitos y a sus eventos llegan más de 20.000 personas, según dijo.

Festivales como el Quitu Raymi presentarán sus propuestas dentro de la convocatoria para el “Concurso Nacional de Festivales 2013 – Ecuador cree en tu talento”, que está abierta desde el 1 al 29 de marzo.

Entre los parámetros para la distribución de recursos, se establecen 9 zonas, acorde a la distribución geográfica que precisa la  Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades), recogida por el Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (Cootad).

Según Ogaz, esa distribución “es adecuada” porque considera el trabajo cultural en otras provincias. La historia de Alejandro Cruz, que lidera el proyecto “Murales de Libertad” no es muy distinta a la de Quitu Raymi. El proyecto nació en 2008, y para llevar a cabo los objetivos que se había trazado para su proyecto, utilizó fondos propios.

Para 2012 aplicó al concurso y fue uno de los beneficiados. Le otorgaron 18.000 dólares y con ellos realiza murales en los centros de rehabilitación social del país.

Cruz reflexiona y asegura que al ser un concurso, hay quienes ganan y pierden. Esto de acuerdo a reacciones de gestores culturales que, tras haber obtenido los fondos en ocasiones anteriores, critican al Sistema Nacional de Festivales al quedarse afuera en nuevas ediciones, luego de incluir esos fondos en el presupuesto de sus proyectos.

Otro gestor cultural, el sociólogo Fabián Paredes Vanegas, de Gestión Creativa Iberoamericana, dice que es fundamental que promotores se financien con la empresa privada y no solo esperar contar con fondos del Estado para sus festivales.

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