Chabuca Granda, el legado de un pasado que no debe olvidarse

- 14 de agosto de 2020 - 00:00
Tomado de La República Perú

Regresar la mirada hacia el pasado siempre viene bien. Hacerlo no implica retroceder, al contrario, a veces es necesario para avanzar. Iraiz Oviedo, una joven cantante mexicano-ecuatoriana, lo tiene muy en claro y confiesa que aquel que no conoce a su pasado no tiene certeza hacia dónde va.

Esta reflexión explica por qué su afán por sacarle provecho al legado musical que dejaron, en décadas pasadas, cantautoras de la estampa y grandeza de la chilena Violeta Parra, o la peruana Chabuca Granda. Esta última la ha marcado de tal manera que este sábado 15 de agosto de 2020 realizará un concierto virtual en homenaje a sus 100 años de natalicio.

“Para mí es una necesidad urgente porque no puede pasar desapercibida la obra de alguien tan importante”, dice Oviedo, respecto a  quien en vida fue María Isabel Granda Larco, conocida en el mundo artístico como Chabuca. La compositora limeña fue una de las voces más icónicas del folclore latinoamericano a mediados del siglo XX. Su melodía y letras la convirtieron en un éxito que arrasó fronteras y que sirvió de ejemplo para las generaciones futuras que crecieron con ella, y las que no también, como es el caso de Oviedo, que vino al mundo 5 años después de la muerte de Chabuca, en 1983.

La cantante peruana fue catalogada revolucionaria por atreverse a cantarle al mundo todo lo que veía y sentía, por expresar su amor y despecho y por aventurarse a jugar con el lenguaje para crear piezas musicales que, aún hoy en día, pocos igualan. Y es que si algo tenía Chabuca era su don para enamorar con mensajes acompañados por su idílica voz, tan diferente a ciertos géneros de la música actual, considerados para algunos como simplistas y burdos.

“Yo perreo sola” es una letra de moda en este 2020. La frase es parte de la canción del mismo nombre del cantante urbano Bad Bunny, cuya temática se centra en bailar sensualmente en una discoteca y atrapar la mirada de los hombres. Oviedo no cuestiona a los adeptos de este tipo de música, pues gustarte el reguetón no es ningún pecado, pero sí reconoce que el sentido de una canción debe ir más allá, el discurso no puede seguir “maquillado o simplificado al máximo sin una oración que conecte”. Por eso esta joven valora a Chabuca, porque ella hablaba de lo grandioso y fundamental de la humanidad.

La música popular, folclórica o criolla, de maestras como Violeta Parra, Chabuca Granda o Mercedes Sosa, son, a fin de cuentas, una herencia para los nuevos músicos que se inclinan por ese estilo, tipo de temática y sonidos fusión de dos culturas. “Los que nos dedicamos a esto estamos mirando atrás, impulsando nuevas ideas, nuevos discursos. Eso es una esperanza muy grande que tengo y que se va vinculando con la estética del mercado”, apunta Oviedo.

La primera vez que cantó en un escenario frente a un público grande fue en Argentina, mientras se conmemoraban los 90 años del natalicio de Chabuca Granda. Ese fue el primer contacto de Oviedo con su música, una relación que la siguió durante sus etapas de la vida y perdura desde entonces.

“Yo no estaba en condiciones de entender la valiosa forma de componer de Chabuca. Ha sido un tiempo de trabajar, comprender, desarrollar una voz propia a partir de esos sonidos”, cuenta la artista, vinculada desde su niñez a la música criolla. “Chabuca no es sencilla por las temáticas que aborda, la forma rítmica y las melodías de las canciones que la caracterizan”, agrega.

El sábado, en el concierto virtual, Oviedo ha preparado una velada para desentrañar a ese personaje trascendental de la música latinoamericana y dejarse llevar en lo que califica como un viaje musical. “Removeremos esas fibras íntimas que a veces están adormecidas, nos conectaremos con nuestras historias familiares y pensaremos en los espacios con los que crecemos,” anticipa.

Presenciar y compartir en familia esta experiencia tendrá un costo de 5 dólares, según anuncia el Teatro Nacional Sucre en su página oficial. Allí se puede comprar el pase virtual para una noche de recordar, destacar y revivir el legado de la gran Chabuca Granda. Por qué no imaginarse que estamos en los años 50s de Lima, en el barrio de Barranco, frente al ‘puente de los suspiros’, con el aroma de ‘la flor de la canela’ y ante una fina estampa’ de esa persona que es ‘cardo o ceniza’. (I)

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