"Estrella gloriosa" toca las fibras más íntimas de los Kladensky

- 18 de mayo de 2018 - 00:00
De izq. a der., el segundo, de sombrero, es Pablo Jácome (fotografía); Fabián Terán (coordinador de producción) y Álex Jácome (director). Ellos son parte del equipo de 35 operadores del filme.
Foto: JM FLIMS

Álex Jácome, director de la cinta, cuenta detalles de la historia basada en una pareja de judíos sobrevivientes de los campos de concentración y que reiniciaron su vida en Ecuador, en 1948.

El tema de la fe siempre fue  importante para él. Lo aprendió en familia, en especial de su padre, un cristiano evangélico que le inculcó valores de su religión e invirtió en su carrera de cine para que estudiara en Cinecittá, de Italia, cuando en Ecuador no había esta especialización.

Álex Jácome, director de Con alas pa’ volar (2016)  y Dos Papás en Navidad (2017), realizó sus metas bajo  ese legado paterno, pues tuvo la oportunidad de recibir las enseñanzas del mismo Roberto Benigni -protagonista y ganador del Óscar por la cinta  La Vida es Bella-, quien inspirado en la escuela neorrealista le transmitió las palabras del reconocido maestro Roberto Rossellini, que decía: “Tú puedes ser un gran arquitecto, empresario o director, pero si no eres buen ser humano no sirves para nada”.

Ahora se encuentra desarrollando su tercer proyecto: Estrella gloriosa, una cinta que narra la experiencia de Lili  Koppl de Kladensky, una sobreviviente de los campos de concentración de Terezín,  en República Checa, durante la II Guerra Mundial.

Álex Jácome es un quiteño de 39 años que ha dirigido las películas Con alas pa’ volar (2016) y Dos papás en Navidad (2017). Estudió cuatro años en la Escuela de Cinechittá, en Italia, en el 2000.  

La idea de recrear el guión nació durante el rodaje de un documental que dirigía en Israel, donde más tarde conocería a Otto, hijo de esta mujer checa, quien le compartió la historia de amor que vivieron sus padres después del holocausto, cuando viajaron a Ecuador para reiniciar sus vidas.

Otto Kladensky es el productor ejecutivo de JM Films, empresa con la que invirtió $ 350.000 para la contratación del equipo de casi 500 personas entre actores y extras. Jácome es el responsable del libreto y la dirección.

“De todos los proyectos que he hecho este ha sido el más rápido porque hay mucha gente que le tiene fe a esta historia, pues la inversión es pequeña en comparación a lo que debería ser, pero es que no estamos enfocados en grandes sueldos”, comenta el director que ya grabó escenas en República Checa, Ecuador, Costa Rica e Israel, y que actualmente se encuentra grabando la segunda etapa del rodaje que culminará en julio. La película se estrenará en enero de 2019.

Lili Koppl de Kladensky actúa junto a su bisnieta Alexa en la cinta. Esta señora, de 92 años, narra sus días en Terezín, en el campo de concentración, en República Checa, durante la segunda guerra mundial.    

“La idea mía era contar otra perspectiva (...) y particularmente lo que me llamó la atención fue la historia de amor de ella con su esposo y lo que sufrió luego de la desaparición de sus 36 familiares,  quienes perecieron en los campos de concentración; aunque sus padres y hermana sí se salvaron, los otros fueron asesinados”, relata el director de 39 años, quien en un inicio pensó hacer un documental de este drama.

Pero cuando conoció a Lili y constató la lucidez que a sus 92 años conserva, decidió que ella protagonizara sus propias vivencias en la cinta.

Alexa, su bisnieta, también actúa en esta producción escuchando el relato de la protagonista. La cinta guarda un formato similar al de Titanic, a diferencia de que en Estrella gloriosa, ellas son los personajes reales de la historia.

La protagonista cuenta cuando viajaron con su esposo a Ecuador, único país que les abrió las puertas. Sus hijos Otto y Georgina nacieron en Quito, donde residieron y edificaron un centro de retiro.

“Antes de que Lili viviera el encierro conoció a Otto, su difunto esposo. Fue de una manera tan linda, por una tradición de República Checa  en que las mujeres hacen una corona en forma de flores y las colocan bajo la almohada para que aparezca el príncipe azul, así como el cuento del ‘Ratón de los dientes’, y efectivamente al día siguiente a ella le pasó”, narra emocionado el guionista.

Asegura que trabajar con ella es sorprendente porque colabora en repetir las veces necesarias para que las escenas queden acorde a su visión.

La cinta empieza cuando ella  le cuenta a su bisnieta su romance con Otto, quien  como su novio la esperó hasta el fin de la guerra para contraer nupcias y más tarde tomar la decisión de partir hacia América Latina y seleccionar un país donde vivir en paz y sin represiones.

“Ecuador es un país muy maravilloso, quizás cuando llegamos no era lo mismo que Europa (...) pero se olía y se apreciaba la libertad, una verdadera paz, uno vivía tranquilo, la gente era muy amable”, le dice la protagonista al director.

Incluso le compartió detalles significativos de figuras  importantes de la historia del país que ella conoció, como el doctor Isidro Ramón Ayora Cueva (presidente  del Ecuador 1929 - 1931), quien fue su médico obstetra responsable de la cesárea durante el alumbramiento de sus dos hijos Otto y Georgina.

Sin embargo hay un detalle que pesa en esta historia y que motivó la inspiración de Álex Jácome para narrarla: una reunión con unos pastores evangélicos de Escocia,  quienes participan sus costumbres religiosas a la pareja previamente a su viaje.

“Ella, obviamente, tenía su religión, pero cuando escucha el famoso Padre Nuestro siente con la oración ‘perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden’, un click en el corazón y como no podía vivir con el horror de su pasado decide perdonar”, certifica Jácome sobre esta mujer quien junto a su esposo sentaron bases en Quito con un negocio de bordados.

A decir del director, cinco palabras en español por día aprendía Lili durante los primeros meses de su estadía, y fue la conexión que tuvo con esta ciudad la que la llevó a hacer obra social y a compartir lo que tenían.

Así fue como construyeron el campamento Nueva Vida en la capital, un centro de retiro espiritual para familias.

Por años, cadenas como CNN, Univisión y otras entrevistaron a esta pareja sobre sus experiencias del holocausto e incluso hubo empresas interesadas en producir un documental, pero las propuestas jamás se concretaron.

“Yo estoy convencido de que esta historia para mí es el reto más fuerte que me ha tocado, es el desafío más grande sin duda”, considera  Álex Jácome, quien siente un amor grande por Israel, sobre todo por la base de sus principios aprendidos en su hogar.

“Tengo que decirle a la gente que esta no es una película con un tema religioso, esto es otra cosa, es que  si tú realmente perdonas pues ello te hace libre (...) lo que necesitas es vivir en paz, tratar de ser un mejor ser humano”, sugiere el director, quien en esta producción trabaja con su hermano Pablo, encargado de la fotografía. (I) 

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