Los Fuentes Gasca, tradición circense

- 10 de junio de 2018 - 00:00

Este circo tiene un peso -por sus equipos- de 500 toneladas. Los hermanos Fuentes Gasca son 13, de los cuales ocho ya fallecieron. Una maestra viaja con ellos para dar clases a los niños que deben acudir a clases todos los días. Este espectáculo se presenta por última vez hoy en Milagro, de ahí se desplazarán a Babahoyo y su próximo destino será Guayaquil, para las fiestas julianas.

A los 3 años de edad, un pequeñín disfrazado de payaso salió a la pista de un circo e hizo reír al público con sus ocurrencias, conquistando sus corazones. De eso han pasado 20 años y hoy, Sandro Fuentes Aguilar, forma parte de la cuarta generación de la familia circense mexicana Hermanos Fuentes Gasca.

A Ecuador llegan después de 23 años con un espectáculo que ya no incluye animales, pero sí actos innovadores y, sobre todo, rostros jóvenes.

Sandro nació, creció y estudió en el circo y siente que esta ha sido la mejor experiencia de su vida, pues bajo esa carpa llena de luces y en cuya cúspide flamea la bandera de México, aprendió a realizar malabares en los trapecios, en la cama elástica, acrobacias y todo lo que sea distracción para el público.

Es lunes 21 de mayo, y en el circo de los Hermanos Fuentes Gasca -que hasta hoy está en Milagro, Guayas, y se traslada a Babahoyo, Los Ríos-, los artistas están practicando para la única función que habrá esa noche.

Sandro es de mediana estatura, cabello y ojos claros. Habla con convicción y orgullo de la historia de este circo cuya trayectoria es de 113 años, más de un siglo, según los datos publicados en su página web.

En 1905 ya existía una carpa que daba espectáculos en México y pertenecía a María Luisa Gasca de Fuentes. Pero en 1938 es cuando se da inicio a la historia circense con sus fundadores Jesús Fuentes Zabalsa y la citada anteriormente.

La primera función la ofrecieron en un salón de escuela, donde invitaron a la gente a que llevaran sus sillas para que disfrutaran cómodamente del espectáculo que les ofrecería el Circo Unión, como se llamó entonces.

Los fundadores del circo tuvieron 13 hijos: Bobo, Rosa, Pancho, Adán, Renato, Gustavo, Juventino, Martín, Licha, Alejandro, Eva, Silvia y Walter. 

Precisamente Sandro es hijo de Alejandro Fuentes Gasca (ya fallecido) y de Guadalupe Aguilar, quien vive en Monterrey, Nuevo León, con su hija.

De los 13 fundadores sobreviven cinco, cada uno de los cuales tiene su propio circo y viaja por distintas partes de Sudamérica.

Sandro es acróbata, trapecista, y también es parte de la escuelita cómica donde, con otros compañeros, hacen reír al espectador con chistes que no caen en lo vulgar.

“A diferencia de otros circos, este es ya una empresa constituida pues todos los artistas tienen seguro y están en nómina, hay contratos, se hospedan en hotel y los niños reciben clases con una maestra que viaja con nosotros”.

A través del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) de México, -explica- los niños que crecen en el circo no han dejado de estudiar y reciben clases todas las mañanas, visten uniformes, rinden exámenes.

“El compromiso de nosotros es darle hospedaje y alimentación al profesor”.

El show

El inicio del espectáculo es una fantasía puesta en escena. La pista se inunda de luces de todos los colores, de humo que arrojan las máquinas cercanas a la pista. Una música de fondo es el preludio de que un grupo de bailarinas se adueñará por minutos del espectáculo.

Su baile es sincronizado, mientras danzan el público ya se ha enganchado y las sigue con aplausos.

Mientras el espectador está atento por allí transitan los que venden canguil, hot dog, colas, agua, manzanas acarameladas y juegos fosforescentes para los niños.

Luego aparece un joven alto que funge de fotógrafo y que va de puesto en puesto capturando los rostros de los asistentes para luego venderles las fotografías.

El show avanza y aparece Jane y Tarzán, que se elevan juntos en una cuerda, mientras él sostiene a su amada.

Los cuerpos de los artistas, tanto hombres como mujeres, son estilizados y eso obedece a que están en la obligación de acudir a un gimnasio todos los días. También deben destinar el tiempo que ellos consideren prudente a la práctica de sus acrobacias. 

Un malabarista también es parte del show. El hombre, de mediana estatura, no solo atrapa pinos de madera, sino sombreros y aros que los coloca en su cuello.

Las mujeres también hacen lo suyo y una muestra de ello es la presentación de “la reina del hula hula”, una joven que domina este juego haciendo bailar alrededor de sus caderas muchos aros.

El número incluye una rueda gigante que balancea con su cuerpo.

Los más pequeños disfrutan con el show de Frozen y, para los que esperan que la adrenalina llegue al máximo, la opción es el “péndulo de la muerte”, las fajas aéreas, el trampolín, las contorsiones...

“Bubú” (Sandro) es parte de la escuelita cómica, donde hay cuatro alumnos y un maestro. No usan los típicos trajes de payasos de remiendos, ni mucho menos cubren su rostro con exceso de maquillaje. Por el contrario, la ropa que usan es común y solo en su nariz llevan una pequeña mancha roja.

El maestro inicia sus clases interrogando a sus alumnos: “¿Quién descubrió América?” y el más pequeño responde: “Mi papá (la gente ríe). Es que mi mamá se llama América”.

El público joven también ríe y, más aún, cuando minutos antes, “Bubú” contestó que quien descubrió América fue: “Ricky Martin”.

Movilización

Sandro define a la familia circense como una vecindad, “es una ciudad dentro de cada país a donde llegamos; así como vamos llegando nos vamos acoplando. Esto es nuestro mundo, nuestra vida y es bonito”.

Actualmente en este circo trabajan 70 personas, entre ellas artistas de Venezuela, Colombia, Argentina, Chile, México y Brasil, que pasan casi un año bajo la carpa y que regresan a sus países de origen a reunirse con su familia en diciembre.

“El circo cierra el 10 de diciembre y abre el 6 de enero; los trabajadores tienen ese tiempo para ir a sus casas. Todo el año ahorran para en diciembre ver a su familia”.

¿Cómo se movilizan de un país a otro? Sandro responde que cuentan con 17 contenedores donde almacenan todo lo que utilizan para levantar esta infraestructura.

A esto se suman ocho cabezales, “con los cuales movilizamos todo el equipo, aparte están las camionetas que son con las que nos movemos nosotros y las casas rodantes”.

El peso de todo el circo es de 500 toneladas en equipos. “Venimos algo pesaditos”.

Martín Peña, quien es parte del equipo, explica que montar todo el circo les lleva dos días mientras que, desmontarlo, les toma día y medio. Él resalta que para el mes de julio, Guayaquil será su sitio de operaciones.

El Circo de los Hermanos Fuentes Gasca llegó desde Perú a Ecuador el año pasado. La ruta que diseñan para pernoctar en un país incluye un recorrido por varias ciudades que dura un año.

“Nosotros tenemos que salir después de ese año porque como somos extranjeros nos dan ese tiempo para laborar”, señala Sandro.

A este país ingresaron por Macará (Loja). Luego salieron y reingresaron por Huaquillas; estuvieron en Salinas. “Esperamos recorrer más”.

Los circos de los cinco hermanos Gasca que aún viven están en Chile, Colombia, Argentina, México, Honduras, Paraguay, Costa Rica, “hay diversas carpas de la familia regadas por Latinoamérica”.

Sandro dice que la familia circense tiene un lema: “la función siempre tiene que empezar arriba, en el transcurso tiene que seguir arriba y al terminar debe hacerlo arriba”, refiriéndose al interés del público. 

El show va a comenzar y Sandro se une a los demás artistas que van a volar por los aires y a desafiar la altura para cautivar al público.

Gira 

→ Ruta de un año. Antes de venir a Ecuador, el circo de los Hermanos Fuentes Gasca estuvo en Perú. A este país ingresaron por Macará. Tienen un año de permiso para trabajar y por eso recorren las ciudades de varias provincias. Salinas fue una de las ciudades  visitadas. 

→ 13 hermanos Fuentes Gasca se dedicaron al negocio del entretenimiento. Sobreviven cinco.   

→ Ya no hay animales. Sandro Fuentes menciona que hace años dejaron de trabajar con animales. Primero,  por las leyes de cada país donde llegan y, segundo, porque es complicado su traslado. Ellos apuntan a la innovación. (I)

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