La belleza de la Biblioteca Municipal se empaña con los baños

- 03 de julio de 2018 - 00:00

Es sábado y el intenso sol obliga a protegerse bajo las sombras del edificio más importante de las calles 10 de Agosto y Chile, el de la Biblioteca Municipal de Guayaquil, donde unos cuantos fanáticos ojean las historietas en la Comicteca, abierta en 2007.

El edificio tiene dos guardias de seguridad y una isla de información en la entrada. La mujer que atiende no falla en sus indicaciones sobre los cuatro o cinco espacios habilitados ese día.

Al lugar acudió Amir, un niño de seis años que está descubriendo que los superhéroes de las películas de hoy tienen un pasado de luchas distintas a las que conocemos. El niño camina de la mano de su padre, mientras su madre lleva en brazos a una pequeña de cabellos negros y cachetes rosados por el intenso calor.

El pequeño llega a la sala, se para en la entrada y descubre una estructura de madera y metal. Está asombrado y perdido al mismo tiempo, no sabe por dónde empezar.

El progenitor de Amir lo toma de la mano y lo lleva por unas escaleras a un segundo piso, mientras la mujer se sienta a esperar. Ella le da el biberón a la niña ante frases masculladas de uno que otro fanático que siente alterado su santuario.

De repente, al menor lo acusa una urgencia, se lo dice en voz alta a su padre, quien le había recomendado no levantar la voz para no interrumpir la lectura de los otros “niños”. Amir tiene que ir al baño, el hombre se sonroja y sale del lugar apurado.

Pregunta en el pasillo por los baños y  la indicación es correcta; la mujer de la isla de información sabe bien a dónde dirigir, pero es claro que no conoce el lugar.

El piso de los baños está abandonado, las instalaciones están polvorientas y sin luz, el lavamanos curtido por la mugre, los grifos oxidados, los sanitarios rebosados y el hedor es insoportable.

El hombre sale del lugar desesperado, no puede permitir que su hijo contraiga alguna enfermedad por el nivel de insalubridad. Un anciano va también con dirección a los sanitarios; el hombre le advierte de las condiciones del baño, pero al parecer la necesidad del caballero de la tercera edad es más urgente.

Amir cruzaba las piernas y sudaba frío, mientras su padre lo llevaba a la calle en busca de un baño menos contaminado. (I)

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: