El primer graffiti de América

- 02 de agosto de 2018 - 00:00

Una tarde en Ayacucho hallé un graffiti: “La única iglesia que ilumina, es la que arde”. Porque, hay que decirlo, además de la espada, la cruz y las cadenas –como sugiere Olmedo, en su largo poema- también llegó la palabra de Cervantes en carabela. Aquella del refranero de Sancho Panza y de los libros de caballería que leyó Alonso Quijano; de la sangrienta luna de Quevedo.

Por medio de la palabra, también de las leyes, se construyó otro sentido. Ángel Rama, en su libro La ciudad letrada, dice que los conquistadores españoles impusieron un tipo de orden en las ciudades, bajo su esquema: “Desde la remodelación de Tenochtitlan, luego de su destrucción por Hernán Cortés en 1521, hasta la inauguración en 1960 del más fabuloso sueño de urbe que han sido capaz los americanos, la Brasilia de Costa y de Oscar Niemeyer, la ciudad latinoamericana ha venido siendo básicamente un parto de la inteligencia, pues quedó inscrita en un ciclo de la cultura universal en que la ciudad pasó a ser el sueño de un orden y encontró en las tierras del Nuevo Continente, el único sitio propicio para encarnar”.

Hace referencia que los propios conquistadores pasaron de las ciudades medievales en que habían crecido a otros modelos, hasta que se halló con la ciudad barroca. De hecho, el primer graffiti –la palabra viene de grafito- que se tenga noticia fue propiciado por Hernán Cortés en una disputa por el reparto del oro, tras la derrota de Tenochtitlan, en 1521. Su cronista, Bernal Díaz del Castillo hace referencia a este hecho en su libro La verdadera historia de la conquista de la Nueva España:

“Y como Cortés estaba en Coyoacán y posaba en unos palacios que tenían blanqueadas y encaladas las paredes, donde buenamente se podía escribir en ellas con carbones y otras tintas, amanecían cada mañana escritos muchos motes, algunos en prosa y otros en metro, algo maliciosos (...) y aún decían palabras que no son para poner en esta relación”.

Tras el debate encarnizado, Cortés lo cerró con el primer graffiti que se tenga referencia: “Pared blanca, pared de necios”. (O)