Mito del mono aullador

- 07 de marzo de 2019 - 00:00

En la iconografía de la cultura Capulí, parte del señorío étnico de los Pastos, ubicados al sur de la actual Colombia y al norte de Ecuador, en la provincia del Carchi, aparecen representaciones de monos. Como se refirió con anterioridad Santiago Ontaneda Luciano, en el libro Las antiguas sociedades precolombinas del Ecuador señala:

“La presencia de motivos de monos, tanto en la cerámica como en la orfebrería, estaría vinculada con representaciones de tipo astronómico. Especialmente cuando se trata de cuatro monos, los cuales están dispuestos generalmente conformando un trapecio. Esta figura, superpuesta a la particularidad del ecuador celeste, hace referencia a la constelación de Orión, la cual está vinculada con los dos astros mayores: el Sol y la Luna (Karadimas 2000)”.

En los mitos cosmogónicos de todas las culturas se encuentran explicaciones de los fenómenos que les resultaban inverosímiles, como es el caso del trueno o el rayo (Thor, en la mitología nórdica, representa a este elemento). Para Claude Lévi-Strauss los mitos son una expresión de una lógica impecable, propia de una forma de pensar distinta al racionalismo moderno, presente en culturas que tienen una lógica distinta a la lógica formal.

En este contexto, una adaptación de un mito cofán, aparecido en el libro Los dioses mágicos del Amazonas, Editorial Pegasus, 2000, del autor de estas líneas:

“El trueno se descolgó esa tarde desde el cielo. Iba furioso y sus destellos se estrellaban en las rocas del río, en medio de una garúa hundiéndose entre las copas de los árboles. Mientras descendía vertiginoso a la tierra recordó el reciente desafío. ‘Yo puedo gritar más que usted’, le había dicho un hombre blanco al trueno. Por eso el trueno caía echando chispas como un preludio de la pelea. Cuando se disipó la humareda el trueno ya se había ido. Cuando el hombre blanco se restregó la cara halló un rastro de ceniza y cada vez se reconoció menos. El antiguo desafiante es ahora un mono aullador, de pelambre oscura. Es el mismo que aún desafía al trueno en las tardes de sol”. (O)

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