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Ecuador/Dom.17/Oct/2021

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Juan Carlos Morales

Imbabura, tierra de los caranquis

25 de junio de 2020 00:00

La provincia de Imbabura fue creada por el Congreso de la Gran Colombia el 25 de junio, hace 196 años, en un momento crucial de la vida del continente. El hecho ocurrió en Bogotá, en 1824 (seis años antes de la configuración de Ecuador y un año después de la Batalla de Ibarra, que cerró el ciclo independentista).

Los límites se establecieron desde el actual puente de Rumichaca hasta Guayllabamba, incluido Cayambe y un hecho –propio de la mentalidad geopolítica de Simón Bolívar- a destacar: también era parte El Pailón, que no es otro que el actual puerto de San Lorenzo. Ibarra fue fundada como puerto de tierra en 1606 para ser el enlace entre el comercio del eje Bogotá-Popayán-Quito, primero por la dificultad de llegar a Guayaquil por parte de los textileros quiteños y otro más de peso: la búsqueda de un puerto propio. Cosa que lo entendieron claramente los regionalistas y lograron parar la construcción de la carretera Ibarra-San Lorenzo nada más ni nada menos que 400 años. Aún hay otro reto: faltan 50 kilómetros para llegar a la Amazonía.

Sin embargo, con esa mentalidad occidental que tenemos, solemos pensar que con la creación rubricada de una región comienza su historia. Imbabura es heredera del pasado Caranqui, el poderoso señorío étnico cuyos límites precisamente eran desde el Valle del Chota hasta Guayllabamba. Constructores de 5.000 tolas y señores del maíz, tuvieron influencia en los quitus, según recientes investigaciones de Galo Ramón Valarezo.

Los caranquis, como muchos de los pueblos de nuestro actual país antes de la llegada de incas y castellanos, dominaron los pisos ecológicos –conocido como microverticalidad- e hicieron de la reciprocidad y el intercambio su forma de vida. Por eso, a juicio de Santiago Ontaneda Luciano, nunca crearon un imperio a diferencia de los invasores dispuestos a las guerras y al exterminio, sea a nombre del sol o de los cristos sangrantes, a diferencia de los montes tutelares de los caranquis. (O)

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