Ambato renació con su fiesta

- 21 de febrero de 2019 - 00:00

San Juan de Ambato fue fundada por los españoles en 1570. El 5 de agosto de 1949 un terremoto devastó la ciudad, pero sus moradores se negaron a abandonarla. No fue la primera ocasión: en la época colonial ocurrieron varios terremotos, en 1698 y 1797, que destruyeron Riobamba.

En el terremoto del siglo XX perecieron 6.000 personas, se derrumbaron 20.122 casas, 250.000 damnificados y se requerían -en aquella época- $ 80.000 para la reconstrucción, según un informe de Naciones Unidas. Sin embargo, los ambateños no se quedaron en los lamentos que siempre traen las desgracias.

Era en esos momentos dolorosos que los habitantes de Ambato necesitaban asirse a algo que los mantuviera con esperanza. Por este motivo, el 17 de febrero de 1950, a un año del desastre, la Municipalidad de Ambato formuló el Acta de fundación de la Fiesta de las Flores y las Frutas, “como la prueba de la más típica y legítima ambateñidad que anima a la ciudad y a la provincia”, según consta en un documento que llegaba en un momento clave porque insuflaba otra vez de vida a una ciudad que había padecido los embates de la naturaleza.

El 30 de octubre de ese mismo año se promulga la ordenanza que funda y pone estatutos en esta celebración que, con el tiempo, sería la más grande de Ecuador. En esa oportunidad se instituyeron también los Juegos Florales, para celebrar al arte. “La fiesta tiene su historia, su filosofía y su sociología. Quiso reencontrar la fe, debilitada por la tragedia, en la tierra sufrida y el árbol sarmentoso de las horas estivales y el jardín mustio por la huida de los hontanares.

Era una renovación del valor tungurahuense y un llamamiento de fraternidad a los hermanos de la patria para decirles: venid hermanos que todavía hemos quedado en pie, el volcán, el árbol y el hombre. Venid que aún hay agua en nuestro río y sangre en nuestras venas. Sobrevive el paisaje de la confianza en nosotros mismos, en la patria y en la humanidad”, señalaba Gilberto Molina Correa. Ahora, se prevé que más de 100.000 personas asistan a sus coloridas fiestas. (O)