Primero de mayo
Hoy es primero de mayo y en casi todo el mundo se celebra el Día Internacional de los Trabajadores. Los únicos países donde no se celebra este día son Estados Unidos y otros anglófonos, que quieren que el mundo olvide la brutal represión que en esta fecha se produjo en Chicago, en 1886, contra la huelga general obrera que exigía la jornada de ocho horas.
Los poderosos sindicatos de izquierda llamaron a una huelga que paralizó aquel día a unas 12 mil fábricas en EE.UU., 40 mil obreros pararon en Nueva York, unos 12 mil en Detroit y 30 mil en Chicago. Dos días después, 340 mil trabajadores estaban en huelga en todo el país y 80 mil solo en Chicago, donde fue convocado un gran mitin en la plaza Haymarket para el 4 de mayo.
La Policía atacó esa mañana a los huelguistas y, por la noche, luego del gran mitin, atacó a los obreros que aún quedaban en la plaza. De pronto, una bomba estalló entre las filas policiales y los policías se lanzaron a cazar obreros a balazos, matando a algunos e hiriendo a más de 200.
Ese fue el inicio de la mayor cacería de obreros izquierdistas. Se allanaron miles de casas y locales obreros, se cerraron periódicos de izquierda, se prohibieron las huelgas en todo el país y la Policía masacró a los que participaban en mítines. La prensa fue el órgano director de esa cacería de brujas, proclamando las más feroces ideas represivas y reclamando la horca para todo izquierdista.
En Chicago, la gran ciudad industrial, fueron capturados miles de obreros huelguistas y muchos periodistas revolucionarios. Al fin, se abrió juicio contra ocho líderes de la Asociación Internacional del Pueblo Trabajador: George Engel, Samuel Fielden, Adolf Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, Albert Parsons, Oscar Neebe y August Spies.
El juicio fue una farsa, llena de trampas, amenazas y testigos falsos, pues los grandes capitalistas querían sangre. El fiscal Grinnel dijo en el juicio: “Señores del jurado, condenen a estos hombres, denles un castigo ejemplar, ahórquenlos y salven nuestras instituciones, nuestra sociedad”.
George Engel, inmigrante alemán, dijo en su defensa: “¿En qué consiste mi crimen? En que he trabajado por el establecimiento de un sistema social donde sea imposible que mientras unos amontonan millones otros caen en la degradación y la miseria. Así como el agua y el aire son libres para todos, así la tierra y las invenciones de los hombres de ciencia deben ser utilizados en beneficio de todos. Vuestras leyes están en oposición con las de la naturaleza, y mediante ellas robáis a las masas el derecho a la vida, la libertad, el bienestar”.
Al fin, dos acusados fueron condenados a cadena perpetua, otro a 15 años de cárcel, uno se suicidó y cuatro fueron a la horca el 11 de noviembre de 1887. Murieron cantando La Marsellesa Anarquista. Medio millón de personas fue a su sepelio.
En 1889, el Congreso Obrero Socialista de París consagró al 1 de mayo como el Día Internacional de los Trabajadores.
Nuestro homenaje emocionado a los mártires de Chicago y a todos los trabajadores manuales e intelectuales del mundo.
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