El fin del poder
Acaba de aparecer El fin del poder, de autoría de Moisés Naím. Escritor venezolano libanés, exministro de Carlos Andrés Pérez, prolífico escritor y agudo analista político en el prestigioso canal colombiano de noticias NTN24
En el libro describe la naturaleza del poder en la actualidad, en el siglo 21. El poder ya no es como antes. Nunca volverá a ser lo que fue. Hoy el poder es más fácil de obtener, pero más difícil de mantener y más fácil de perderlo. Las instituciones nunca han sido tan frágiles como ahora. Los gobernantes viven su impotencia. El Vaticano ha sido tocado. Los medios de comunicación han entrado en una fase de incredulidad y descrédito. Las instituciones financieras han visto tambalear su estabilidad por las criptomonedas…
El poder, ya no se ubica en los palacios presidenciales. Este se ha desplazado a las calles y a las plazas.
Moisés Naím en vista de que el poder “es la capacidad de dirigir o impedir las acciones actuales o futuras de otros grupos e individuos”, para mantener el poder se requiere identificarse con tres elementos principales, el de las tres P: Populismo polarización y posverdad.
El populismo, en todo el mundo, no es de derecha ni de izquierda. Se trata de que el gobernante debe decir lo que el pueblo quiere escuchar. No se trata de emitir ni dictar políticas racionales, sino que se genera un discurso efectivo, efectista e irracional.
La polarización, aunque contraria al espíritu democrático, se obliga a crear enemigos y despertar un sentimiento de confrontación. Aquí juegan un papel importante las redes. Espacio prolífico para el enfrentamiento y la inoculación de la discordia.
La posverdad que para muchos es una simple falsedad. Una mentira. Pero es más complicado. La internet no solo que manipula. Produce una realidad que dista de los datos objetivos. Es remplazada por sentimientos, creencias y los pre-juicios de los destinatarios de los mensajes de la Verdad.
Quienes son usuarios de esas noticias viven y vibran intensamente. Las redes se vuelven en la fuente productora más relevante y cierta de la realidad. Están convencidos de que los medios de comunicación siempre mienten. Son “los recaderos” de los dueños los medios, de las corporaciones y de sus auspiciantes. ¿No vivimos eso con los antivacunas?
Pero en la otra cara de la moneda está satanización de las redes. Las redes no únicamente generan posverdades ni generan polarización por sí mismas. Se requiere una alfabetización para leer los mensajes en las redes. Que tire la primera piedra quien no haya replicado mensajes falsos. No obstante, así aprendemos. Debemos confrontar con las fuentes primarias y corroborar su verdad o falsedad.
Las redes no son las peligrosas. El peligro está en no salir del teléfono o del computador. Estamos obligados a discutir una agenda ciudadana propia para no importar la agenda de otros lares.
Ustedes se han preguntado ¿acaso la agenda del animalismo, el ambiente, o el género constituyen la agenda más urgente e importante de los ecuatorianos?
Habermas y la administración pública
La muerte de Jürgen Habermas no solo marca la partida de un gran filósofo; deja también un vacío crítico en la forma en que pensamos lo público. Su obra nos obligó a mirar más allá de la eficiencia y...
El impacto de la tasa a Colombia: cómo analizar correctamente los datos
El reciente informe del Servicio de Rentas Internas señala que las ventas registradas mediante comprobantes electrónicos alcanzaron los USD 20.473 millones en febrero de 2026, lo...
Burnout
El burnout se ha vuelto una palabra de moda. Aparece en conversaciones cotidianas, en redes sociales, en discursos empresariales y también en el mundo académico cuando se habla de bienestar laboral....
¡Panas!, dormir bien es importante
¡Feliz viernes 13!… no, no. Hoy no celebramos al terror. ¡Qué no! Tampoco a Jason. ¿Ah, no sabían? Hoy es el Día Mundial del Sueño, o “World Sleep Day”, una jornada anual impulsada desde 2008 por la...
No es casualidad: el verdadero origen del Día del Hombre este 19 de marzo
VIDEO: Trabajador se prende fuego dentro tras denunciar falta de pago
