Entre la patria y la ‘matria’
La patria es la tierra donde uno ha nacido y está relacionada con el país y el territorio sobre el que se ha edificado el Estado. En cambio, la denominada “matria” es el terruño, lo local, la patria chica. Utilizo este título para llamar su atención y reflexionar acerca de las tensiones entre lo local y lo nacional, en este contexto de elecciones locales.
El retorno de lo local es una tendencia impuesta por la política posmoderna de la diferencia, que ha implicado el posicionamiento de la geografía antes que la historia, el desplazamiento del tiempo por el espacio. Sin embargo también responde a tendencias democratizadoras del mundo de la vida. El territorio, el espacio no son neutros, al contrario, están cargados de conflictos y atravesados por relaciones de poder. Es decir, el espacio, el territorio y lo local son escenarios de disputas ancladas en diferencias no solo políticas, sino también de clase, de género, culturales, y hasta religiosas. Los espacios, nos dice el geógrafo David Harvey, pueden ser dominantes o constituirse en espacios de resistencia. Los espacios, nos dicen las geografías de género, pueden ser por ejemplo instrumentos del dominio masculino de la sociedad.
En nuestro país, las relaciones centro-local han tenido tensiones constantes a lo largo de su historia, que han llevado a posicionar banderas regionalistas, descentralizadoras, localistas, y hasta autonomistas, para superar un excesivo centralismo. Siempre han resultado conflictivas las relaciones asimétricas y autoritarias, de arriba hacia abajo entre el centro y lo local, aunque es cierto que lo local no puede pensarse en una reducida y estrecha escala micro, sin considerar lo regional, lo nacional y lo global. Ambos lugares no deberíamos constituirlos en antitéticos, sino complementarios.
En estas elecciones está en juego no solo las dignidades de alcaldes, prefectos y concejales. También, es mi impresión, que ha entrado en juego concepciones y proyectos diversos acerca de la gestión de lo local y lo nacional, acerca de cuánta descentralización y centralización queremos. Pero también hay traslapes entre lo nacional y lo local, demandas insatisfechas y disputas en lo nacional están afectando los procesos electorales locales. Liderazgos locales que no han tenido espacio suficiente para decantarse; eslogans y propuestas de campaña homogenizantes, que no recogen las experiencias y vivencias locales. En suma, un conjunto de estrategias que no han considerado suficientemente las dinámicas locales y la tensión que históricamente ha existido entre las localidades y el centro, desde donde se ha pretendido constituir, recurrentemente, lo nacional.
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