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El Telégrafo
Óscar Montero

Fake news y comunicación política

12 de marzo de 2018

Hace poco más de una década llegaba a la Casa Blanca el primer presidente afroamericano en la historia de los Estados Unidos. Su triunfo se debió a diferentes factores, pero el más decisivo para que Obama se convirtiera en el hombre más poderoso del mundo fue el uso de las redes sociales. Ocho años después, Donald Trump lograba igualmente un triunfo inesperado, en esta ocasión haciendo un uso perverso de las redes sociales y terminando con las ilusiones de los demócratas.

Este simple ejemplo pone de manifiesto la importancia que ha adquirido esta nueva forma de comunicación política, en los últimos tiempos, donde las redes sociales han pasado a ser nuevas protagonistas en detrimento de los métodos de comunicación clásicos. El impacto que estas tienen en la sociedad es mucho mayor de lo que en ocasiones imaginamos. Hace unos días salía un estudio que publicó Deb Roy, jefe científico de Twitter, y que desvelaba algunos elementos interesantes sobre el uso fundamentalmente de Twitter, pero sobre todo del impacto que las llamadas fake news pueden llegar a tener.

En este estudio se evidenciaba que, por ejemplo, “las informaciones falsas reciben un 70% más de retuits que las veraces”. “Una información veraz le lleva seis veces más tiempo llegar a 1.500 personas que una información falsa”. Además este estudio concluía que las mentiras políticas corren como la pólvora, llegan tres veces más rápido que el resto de bulos.

Estos datos evidencian que los cambios que en las últimas décadas se han producido en comunicación política, a raíz de la aparición de las redes sociales, no solo es perversa, sino que además es imposible de controlar. Los bulos, los robots que difunden información, los diferentes elementos que sirven para multiplicar esta información digital, complican, hoy más que nunca, la comunicación política. Es parte de nuestra responsabilidad ser cautelosos, filtrar y validar la información que desde las diferentes fuentes digitales consumimos y difundimos. (O)

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