Ecuador / Jueves, 29 Enero 2026

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Estudios en neuroeducación demuestran que las emociones positivas activan áreas del cerebro relacionadas con la atención.

Educar desde la felicidad gana espacio en las aulas de Ecuador

Estudios en neuroeducación demuestran que las emociones positivas activan áreas del cerebro relacionadas con la atención.
Fotos: cortesía
La evidencia científica confirma que el bienestar emocional mejora el aprendizaje. Instituciones educativas integran el positivismo como eje estructural del modelo pedagógico.
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La educación cambia de foco. Durante años, el sistema priorizó el rendimiento académico por encima del bienestar emocional. Hoy, la neuroeducación respalda otra idea: los estudiantes emocionalmente equilibrados aprenden mejor. En este contexto, el positivismo y la felicidad dejan de ser conceptos aspiracionales y se consolidan como herramientas clave en el aula.

La ciencia detrás del aprendizaje emocional

Estudios en neuroeducación demuestran que las emociones positivas activan áreas del cerebro relacionadas con la atención, la memoria y la resolución de problemas. En contraste, el estrés y la ansiedad bloquean los procesos cognitivos y reducen la capacidad de aprendizaje.
Cuando un estudiante se siente bien emocionalmente, participa más, asume errores sin miedo y desarrolla motivación y curiosidad académica.

Formar personas, no solo estudiantes

Para Jorge Luis Jara, docente de Positivismo y Felicidad en Eight Academy, la educación del siglo XXI debe formar personas emocionalmente fuertes, empáticas y seguras. El bienestar emocional, señala, no puede ser un complemento, sino un eje estructural del modelo educativo.

Un enfoque pedagógico integral

En Eight Academy, el bienestar emocional se integra de forma transversal mediante el enfoque AACC: Activación, Anticipación, Construcción y Consolidación. Cada jornada inicia con espacios de activación emocional, bajo una premisa clara: no se puede aprender bien si no se está bien emocionalmente.

Resultados medibles

El trabajo sostenido en bienestar emocional muestra impactos concretos:

  • Mayor motivación y participación en clase.

  • Mejor rendimiento académico al reducir estrés y ansiedad.

  • Convivencia más sana, con énfasis en empatía y trabajo en equipo.

  • Desarrollo de habilidades socioemocionales para la vida personal y profesional.

Estudios internacionales citados en el documento indican que los programas de aprendizaje socioemocional pueden mejorar el rendimiento académico hasta en un 11 % y reducir conflictos en el aula.

Prácticas cotidianas

La felicidad se trabaja a diario mediante:

  • Clases de positivismo y felicidad, de 8:00 a 8:30, con dinámicas grupales.

  • Actividades basadas en valores y fechas significativas, como gratitud y reconocimiento del otro.

  • Espacios de integración social y cultural, con actividades solidarias e inclusión activa de estudiantes.

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