Día de la Felicidad replantea el bienestar en Ecuador
El Día Internacional de la Felicidad, proclamado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2012, plantea una pregunta incómoda: ¿qué significa realmente estar bien?.
En Ecuador, el concepto de felicidad se redefine frente a factores como la presión laboral, la incertidumbre económica y el impacto de la vida digital.
Desde la psicología, la felicidad no se entiende como un estado constante.
La especialista, Gabriela de la Cruz, de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), explica que el bienestar se construye a partir de:
• emociones positivas
• relaciones significativas
• sentido de propósito
• logro de metas personales
Este enfoque se enmarca en la psicología positiva, que analiza el bienestar como un proceso dinámico, agrega el psicólogo, Carlos Torres.
Cambios en la vida cotidiana
En el país, las dinámicas urbanas y la digitalización han modificado la forma en que las personas experimentan el bienestar.
Aunque existen redes familiares sólidas, también crecen problemas asociados a:
• estrés
• ansiedad
• dificultad para equilibrar vida personal y laboral
Estos factores influyen directamente en la percepción de calidad de vida.
La base biológica del bienestar
La ciencia también explica la felicidad desde el cuerpo. Las emociones positivas activan la liberación de neurotransmisores como:
• Dopamina
• Serotonina
• Oxitocina
Estas sustancias están relacionadas con la sensación de bienestar y conexión social.
Romper la idea del éxito como felicidad
Especialistas advierten que uno de los principales errores es asociar la felicidad únicamente con el éxito material.
El bienestar también se construye en espacios cotidianos de:
• Autocuidado
• Conexión social
• Pertenencia
Educar desde la felicidad
Durante décadas, el sistema educativo priorizó el rendimiento académico por encima del bienestar emocional. Sin embargo, hoy la evidencia es clara: un estudiante emocionalmente equilibrado aprende mejor, se concentra más y se relaciona de forma más sana con su entorno. En este contexto, el positivismo y la felicidad dejan de ser conceptos abstractos para convertirse en pilares estratégicos del aprendizaje.
Para Jorge Luis Jara, docente de Positivismo y Felicidad en Eight Academy la educación del siglo XXI exige formar estudiantes competentes, pero también personas emocionalmente fuertes, empáticas y seguras de sí mismas entendido que el bienestar emocional no puede ser una actividad aislada, sino un eje estructural del modelo educativo.
Diversos estudios en neuroeducación demuestran que las emociones positivas activan áreas del cerebro vinculadas con la atención, la memoria y la resolución de problemas. Por el contrario, el estrés y la ansiedad bloquean los procesos cognitivos y reducen significativamente la capacidad de aprendizaje.
Cuando un estudiante se siente feliz:
- Participa más activamente en clase,
- Se atreve a equivocarse sin miedo,
desarrolla curiosidad, motivación y compromiso académico
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