Alberto Pablo: el cineasta que aprendió a imaginar para sanar y hoy filma para tocar almas
“Memento mori, memento vivire” es una frase que al parecer ha marcado la vida de Alberto Pablo Rivera o simplemente Alberto Pablo como lo conocen en el mundo del cine y la producción audiovisual. Cuando era muy joven vivió un fuerte accidente que lo inmovilizó y, pese al dolor, construyó un refugio que le serviría para su futuro.
Un grave accidente que marcó su vida
El cineasta, de 40 años, fue atropellado por un carro cuando era más joven. Su pierna fue la más afectada, por lo que tuvo que usar silla de ruedas por un par de años. Eso limitó sus salidas con amigos, por lo que fue la lectura ese refugio que le ayudó a salir adelante.
”Pude consumir en esa época cerca de 250 libros”, contó Alberto Pablo, en entrevista a El Telégrafo.
Pasaba horas leyendo, imaginando y liberándose de ese dolor o de la incertidumbre que le causaba el no saber si volvería a caminar. “Fue algo poderoso y sanador”.
Los años pasaron y recobró la movilidad total en su cuerpo. Caminaba y no tuvo otra opción que hacer realidad todo lo que imaginó. Volver a mirar la vida como aquella frase “Memento mori, memento vivire” que significa “Recuerda que morirás, recuerda vivir”.
Es así como el momento de Alberto Pablo había llegado.
Actuar fue su puerta de entrada
En el colegio dio sus “pininos” en la actuación. En sus vacaciones venía a Ecuador -estudió en los Estados Unidos- para actuar en producciones nacionales como “De la vida real”.
En ese entonces, era un actor empírico, pero estudió y logró su primera novela: “Me enamoré de una pelucona”. Luego fue protagonista de “Max y los Wharevers”, en la cual también compartió escenario con Alex Plúas.
Se graduó en el Hollywood Film Institute, donde siguió producción de cine y obtuvo una maestría en escritura de cine en el Instituto Europeo de Educación, en España.
El amor por el cine
Su amor por el cine siempre estuvo latiendo en su corazón. A los 28 años produjo su primera película llamada “Sexy Montañita”, una mezcla de comedia, drama y suspenso.
Luego vinieron producciones como “My Angel”, una producción en inglés que trata del viaje al pasado de un hijo para salvar al padre.
La idea -reconoce- nace de un sueño con su hijo y el diálogo que tuvo con él. También produjo “Endemic” y “Bomba Molotov”; las cuales se presentaron en Estados Unidos y Berlín.
“Memento mori, memento vivire”
Su último filme se llama “Memento vivire” que es la parte final de la conocida frase “Recuerda que morirás, recuerda vivir”. Es un cortometraje en inglés que se estrenó en Miami, el cual refleja ese luto que vive una persona. “No solamente verlo desde el sufrimiento sino como quedarnos con los recuerdos y sonreír a la vida hasta el final”.
Esta idea nace de ya no hacer cosas comerciales, para toda la gente, sino “cosas que me gusten a mí”. Es decir, mostrar su esencia y su identidad como cineasta.
Y parte de esa esencia es reconocer que Ecuador es un país que ha dado grandes pasos en la producción audiovisual. “Tecnología, software y equipo humano existen, lo que hace falta es una visión internacional y usar un lenguaje universal”.
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