Ecuador / Domingo, 01 Febrero 2026

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Enero suele marcar el regreso a la rutina, uno de los factores que influye en el estado de ánimo.

¿Existe realmente el Blue Monday? La psicología desmonta el “día más triste del año”

Enero suele marcar el regreso a la rutina, uno de los factores que influye en el estado de ánimo.
Foto: Freepik
Especialistas explican por qué este concepto no tiene respaldo científico, aunque enero sí concentra un aumento de tristeza y desmotivación en la población.
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Cada enero vuelve a viralizarse el llamado Blue Monday, señalado como el día más triste del año. Sin embargo, expertos en psicología coinciden en que se trata de un mito sin sustento científico, aunque reconocen que este mes suele ser emocionalmente complejo para muchas personas.

Este fenómeno nació en 2005, cuando el psicólogo británico Cliff Arnall difundió una fórmula que combinaba clima, deudas, motivación y tiempo transcurrido desde Navidad para determinar cuál sería el día más triste del año. Con el paso del tiempo, el concepto se popularizó a nivel mundial.

Para Gabriela de la Cruz, magíster y docente de la Escuela de Psicología de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), el Blue Monday no tiene validez clínica. “No existe evidencia científica que respalde que un solo día concentre la tristeza de la población. Es un concepto más cercano al marketing que a la psicología”, explica.

No obstante, la especialista reconoce que enero sí coincide con un periodo de mayor vulnerabilidad emocional. Estudios citados por De la Cruz señalan que cerca del 40 % de las personas experimentan tristeza, cansancio o desmotivación tras las fiestas, debido al retorno a la rutina, las presiones económicas y la sensación de no haber cumplido los propósitos de inicio de año.

Desde la psicología, este estado se entiende como el resultado de factores biológicos, emocionales y sociales. En países como Ecuador, donde el clima es más estable, el impacto se asocia principalmente al estrés laboral, el inicio del año escolar y las responsabilidades familiares.

A esto se suma la disonancia cognitiva: la frustración que aparece cuando las expectativas de cambio no se concretan. “Muchas personas se imponen metas muy altas para enero y, al no cumplirlas, sienten culpa o fracaso”, señala De la Cruz.

La Organización Mundial de la Salud estima que más de 280 millones de personas viven con depresión en el mundo, y los servicios psicológicos suelen registrar un aumento de consultas durante el primer mes del año. En ciudades como Quito, factores como el clima andino y la reactivación académica y laboral pueden intensificar esta percepción de agotamiento emocional.

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