Los responsables del parque que rodea al Templo del Cielo, uno de los principales edificios de Pekín, pusieron en marcha un nuevo sistema de reconocimiento facial para luchar contra el robo de papel higiénico.
Durante tres años sus responsables intentaron detener la sustracción masiva de este producto con sistemas de huellas dactilares y sensores láser, hasta que optaron por el reconocimiento facial.
“¡Bienvenido! Por favor, avance hasta la zona de reconocimiento”, dice una voz robótica a la entrada de los baños, usados en su mayoría por personas mayores que vienen cada día a este inmenso parque para hacer ejercicio.
Tras situarse dentro de un cuadrado amarillo pintado en el suelo y ver su cara reflejada en una pantalla, la máquina distribuye 60 centímetros de papel higiénico, ni uno más ni uno menos. Hasta ahora muchas personas se llevaban rollos enteros escondidos en bolsas que luego sacaban del parque.
“Está bastante bien mientras nos den suficiente papel”, opinó Pu Meilang, de 68 años, que muchas veces pasea por el parque. “Frustra a los que no cumplen las reglas”.
“Al principio parece extraño”, reconoció por su parte Lei Zhenshan, un responsable de mercadeo de Shoulian Zhineng, la compañía de Tianjin que fabrica la máquina distribuidora de papel. (I)
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