Las utilidades de las impresoras 3D son múltiples. En los últimos años se ha hablado no solo de la creación de figuras sino también de tejidos humanos e incluso de células madre.
Ahora esta tecnología tiene un nuevo uso más técnico, pero con aplicaciones útiles, como es el caso de Liam Dippenaar, un niño de solamente 5 años que recibió una mano robótica mediante esta alternativa.
El invento, desarrollado por dos completos extraños para el menor, lleva el nombre de Robohand y corresponde a un proyecto de código abierto enfocado en crear prótesis de dedos personalizadas.
La iniciativa comenzó en 2011, cuando Ivan Owen y Richard Van As se reunieron por primera vez para diseñar los prototipos de estos implementos para uno de ellos (Van As había perdido un dedo en un accidente laboral).
Tras horas de conversaciones en línea lograron desarrollar un sistema gratuito y una máquina programada para personalizar las prótesis.
Uno de los puntos más interesantes del proyecto es que también considera el crecimiento del niño.
A medida que Liam vaya creciendo, la mano también podrá adaptarse a él. Al ser imprimible, la máquina solamente deberá captar las nuevas tallas para desarrollar las próximas prótesis y nuevas claves.
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