Zoofilia, un mal dentro de la sociedad ecuatoriana

- 26 de junio de 2020 - 09:26
Imagen referencial

Repulsión, conmoción, indignación. Un video publicado en la cuenta de Facebook de una fundación de protección y rescate de animales dejó con la boca abierta a sus seguidores. En Riobamba, provincia de Chimborazo, un hombre violaba a un perro en una plaza, a plena luz del día y frente al resto de transeúntes que allí se encontraban. El producto audiovisual se eliminó a las pocas horas de la red social; pero la zoofilia en la sociedad ecuatoriana, no.

“La zoofilia es otro tipo de maltrato mucho más perverso, más retorcido, con unas implicaciones más complicadas que deberían ser tomadas en cuenta por las autoridades”, dice la presidenta de la Fundación Protección Animal Ecuador (PAE), Lorena Bellolio. Este delito sexual, penado en el Ecuador desde el 21 de junio de 2020, trae consigo un trasfondo tan negativo como el simple hecho de cometerlo.

La violación de animales es una conducta sexual que se observa en “personas con profundos  problemas psicológicos o con una imagen distorsionada del sexo opuesto”, explica la  psicoterapeuta Camila Muñoz. Las principales víctimas de estos depredadores son animales indefensos, como el caso de mascotas, ovejas, cabras, burros o gallinas, agrega.

Un maltrato terrible para los animales

En el Ecuador no existe un registro de denuncias ni datos estadísticos oficiales que permitan identificar la gravedad de este delito. Sin embargo, la falta de cifras no significa que no ocurra. La mayoría de organizaciones animalistas conocen o han escuchado al menos de un caso cercano. Una forma recurrente de enterarse de estos hechos es examinar médicamente a los animales y encontrar anomalías.

“Muchos no llegan a instancias veterinarias”, menciona Bellolio. En PAE lograron descubrir que perros habían sido violados por lesiones internas, que se habrían provocado por el contacto sexual con un ser humano. En algunas ocasiones, el can pierde la vida. Si hay una invasión rectal, las lesiones son más graves.

La activista detalla que la fauna de menor tamaño es la que más resulta afectada por la violencia sexual. "Una gallina, un perro demasiado pequeño quedan desbaratados", acotó. El daño no es solo emocional, sino físico y además, en ciertas circunstancias, irreparables. “No se debe minimizar el abuso a los animales y peor si tiene un índole sexual”, sentencia.

Cultura, mito y consecuencias

En ciertas provincias de la Costa, como Manabí, la zoofilia a animales de granja se percibe como un aspecto cultural y que en su sociedad se ha normalizado. “Se lo toma como una tradición o anécdota bastante común. La gente no lo ve como algo malo”, comenta Malena Segovia, joven oriunda del cantón El Carmen.

Las historias de tener relaciones sexuales con burros son parte del folclor, de la identidad manabita, y para nada como un hecho vergonzoso, menos aún en el sector rural. Segovia apunta que se oyen comentarios en los que se alardea sobre encuentros sexuales con animales, y  que, sin confirmar si son reales o no, se los expresa sin ningún miedo. “Aunque parezca un tabú, cuando entre bromas sale la conversación tiene cierta naturalización”, añade.

Sin embargo, violar un animal puede representar un trastorno en el individuo que a futuro le provocará repetir acciones así, ya no con animales, sino con mujeres o niños, en contra de su voluntad.  Estas personas se convertirían en un peligro para la sociedad.

Un estudio de la Coordinadora de Profesionales para la Prevención de Abusos (CoPPA) reveló que hay una relación directa entre el abuso sexual hacia animales y el posterior delito hacia seres humanos. PAE se amparó en esta base científica para sustentar ante la Asamblea Nacional el pedido de reformas al Código Orgánico Integral Penal y sancionar a estos perpetradores.

Según la oenegé Anima Naturalis, el 48% de violadores convictos y el 58% de asesinos seriales iniciaron sus prácticas con la violación de animales. Bellolio, presidenta de PAE, coincide con la conclusión del estudio y agrega que esto se debe tomar en cuenta para empezar a trabajar en prevención.

La zoofilia en el COIP

El 21 de junio de 2020 fue un día histórico para los animales en el Ecuador. Las reformas aprobadas en el COIP sobre el maltrato a la fauna urbana marcaron un antes y un después en este ámbito. En la actualidad, la zoofilia  es penada de 6 meses a un año de prisión ( hasta tres años si provoca la muerte del animal), según el artículo 250 de la norma legal. Paradójicamente, a principios del siglo XX sí se la sancionaba, hasta que la retiraron de la ley a mediados de siglo.

Probar el cometimiento de la zoofilia no es tan fácil”, aclara Mónica Chonillo, responsable de denuncias de la Fundación Trato Ético de los Animales. La mujer recuerda un episodio en Guayaquil, cuando le alertaron que un hombre rescataba perras en el barrio Ayacucho para luego supuestamente violarlas.

La agrupación animalista solo consiguió el testimonio de los moradores, insuficiente para presentar una denuncia formal ante la Fiscalía. “Hay que estar al momento preciso y documentar el acto infame”, explica Chonillo, como requisito para demostrar el ilícito.

Sin embargo, su mensaje y el de todos los animalistas es que los ciudadanos deben estar pendientes de lo que sucede a su alrededor. Esta agresión sexual no debe tolerarse dentro de  la sociedad y siempre, cuando hayan indicios, denunciar. (I)

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