Caso Valiente, la última contravención por maltrato animal

- 02 de julio de 2020 - 16:42
El Telégrafo/Lautaro Andrade

Valiente entró al auditorio como la protagonista de su propia historia. Los celulares apuntaban hacia ella mientras caminaba junto a Camilo Ramírez, activista de la Fundación Acción Animal Ecuador, quien está a su cargo. No parecía inquieta ni temerosa, al contrario, posaba ante las cámaras que buscaban retratarla como lo que es: una superviviente, una valiente.

El último caso conocido como contravención es el de Valiente”, manifestó Ramírez, en una rueda de prensa realizada la mañana de este jueves 2 de julio de 2020. Horas antes, a las 08:47, las abogadas Emily Sampietro y Fabeyra Curiel, del estudio jurídico Fexlaw, acudieron a la Unidad Judicial Penal de Quitumbe para presentar una denuncia contravencional contra el dueño de la perrita pitbull, quien según las investigaciones sería su presunto agresor.

El 8 de junio de 2020, el individuó habría atacado violentamente a su mascota, sin ninguna razón aparente. Atravesaba un mal día, estaba de mal humor, tenía iras. Esas son las hipótesis que se manejan para explicar el por qué descargó toda su furia contra un animal indefenso, una pequeña perrita blanca que no muestra indicios de tener un carácter agresivo.

Con arma blanca le realizó seis profundos cortes en el lado derecho de su rostro. De milagro una de las puñaladas no apagó su vida. El can logró escapar de la casa y corrió en plena noche por su barrio, en el sur de Quito, en busca de auxilio. Llegó al hogar de unos vecinos, quienes la rescataron en condiciones casi críticas. Se comunicaron con la fundación animalista para ayudarla cuanto antes. Su pronóstico era reservado.

Fuera de tiempo

Catorce días después de la brutal agresión, en el Ecuador entraron en vigencia las reformas al Código Orgánico Integral Penal (COIP). Desde entonces, el maltrato animal está tipificado. Herir a la fauna doméstica es considerado un delito. Por ejemplo, el hombre que envenenó 11 perros en Ambato podría afrontar la cárcel, suerte distinta a la que afrontaría el agresor de Valiente.

La ley no es retroactiva. Este hecho ocurrió antes del 22 de junio, lo que significa que si un juez califica como culpable al presunto atacante, el castigo que recibiría es de máximo 100 horas de trabajo comunitario. No la prisión.

Cuando la abogada Sampietro lo explicó, el asombro no se pudo ocultar bajo las mascarillas de los asistentes que acudieron a la rueda de prensa. Una diferencia de catorce días salvó a su victimario de una sanción más contundente. La joven también denostaba indignación, pues el trabajo comunitario es una sanción que según el nuevo COIP se dicta a infracciones como el maltrato animal sin violencia o al abandono. Muy lejanas a lo que ocurrió con Valiente.

"Vamos a intentar que a esta persona no se le entregue una mascota por el resto de su vida”, acotó Sampietro. De todas maneras, este caso, viralizado en redes sociales, insertó en la comunidad la necesidad de aprender a convivir con el prójimo, sea humano, animal o medio ambiente. Si el respeto prima, habrá justicia para Valiente.

La recuperación de Valiente

Juguetona, curiosa, simpática y cariñosa, así se puede describir en pocas palabras a Valiente. Las cicatrices en su cara impactan, conmueven, pero se disipan al poco tiempo de conocerla, de acariciarla. Tiene una línea recta, frontal, que pareciera que divide su rostro. A un costado está un círculo de menor tamaño, donde habría ido el ojo que perdió. 

Un comportamiento tímido habría sido previsible en la pequeña habitación en la que se encontraba este jueves, rodeada por extraños. No fue así. Valiente compartió con los visitantes. Era como si sentía su respaldo. Iba de un lado a otro, estirando la cuerda enlazada a su cuello lo más que podía. Miraba fijamente. Luego se trepaba encima de otra de sus cuidadoras y la lamía, le daba besos. Ese cariño representaba el vínculo que gestó en esta segunda oportunidad de vivir.

Y es que contra todo pronóstico salió de un panorama desalentador, que incluso sorprendió a los veterinarios. Luego de 15 días bajo cuidados intensivos su estado de recuperación fue "satisfactorio", relató el especialista Héctor Fundora.

La pitbull aún tiene problemas de percepción de la profundidad. También le falta acostumbrarse a no ver hacia la derecha. “A veces se golpea cuando gira la cabeza”, dijo Fundora, aunque reconoció que Valiente podrá tener una vida bastante normal.

Una nueva oportunidad para resurgir

El proceso de adopción para que una familia la incluya como parte de su hogar aún no inicia. Acción Animal Ecuador espera desestimar primero todos los posibles traumas que se hayan generado en ella por el incidente que sufrió. Lo positivo es que hasta el momento no hay muestras de reacciones violentas en ella.

“Ya lleva un tiempo en las instalaciones de la fundación, socializando con otro tipo de animales. Ha estado con otros machos y hembras; con muchos humanos, niños. La perra ha actuado excelente”, confesó Ramírez.

Recibió su apodo al poco tiempo de conocerse su historia en redes sociales. Todo el mundo la conoce y llama así. Pareciera que lo entiende porque cada vez que lo mencionan regresa a ver y con paso lento se acerca para oler, saludar, lamer. Su rostro cicatrizado expresa dos momentos. A la derecha, el doloroso recuerdo de un episodio indignante; y a la izquierda, un ojo lleno de vida y esperanza de resurgir con una nueva oportunidad. (I)

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