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Un mal ambiente laboral afecta la salud mental

Una cultura de atención y cuidado del estado psicológico de los trabajadores ayuda a todos a ser más felices, más productivos. Se puede atraer a más empleados.
Una cultura de atención y cuidado del estado psicológico de los trabajadores ayuda a todos a ser más felices, más productivos. Se puede atraer a más empleados.
15 de octubre de 2017 - 00:00 - Redacción Séptimo Día

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 300 millones de personas en el mundo sufren de depresión y más de 260 millones tienen trastornos de ansiedad. Estos son problemas habituales de salud mental que afectan la capacidad de trabajo y la productividad de las personas.

La OMS asegura que los costos globales anuales de los problemas de salud mental son de alrededor de $ 2.5 billones y se espera que suban hasta los $ 6 billones en 2030. Además se estima que los trastornos por depresión y ansiedad cuestan anualmente a la economía mundial $ 1 billón debido a pérdidas en temas de productividad. 

Para concienciar sobre esta realidad, cada 10 de octubre, desde 1992, se recuerda el Día Mundial de la Salud Mental. Este año el lema es ‘La salud mental en el lugar de trabajo’. Las vivencias en el lugar donde se labora es uno de los factores que determinan el bienestar general del ser humano.

Para el Ministerio de Salud Pública de Ecuador (MSP) la salud mental es un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.

Según Paulina Barahona, Decana de la Facultad de Psicología de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, siempre existen conflictos, crisis y malestares en la vida que la persona debe enfrentar.

Según Barahona existen varias fuentes de malestares. Una es la naturaleza, como cualquier desastre natural. Otra es el cuerpo, que se enferma o no responde a las expectativas. Y otra es el convivir con otros seres humanos, como ocurre en los trabajos y la sociedad en sí.

Que existan estos malestares es normal en la vida, pero si la persona no los puede enfrentar significa que algo anda mal. Según la OMS, el trabajo es beneficioso para la salud mental, sin embargo, un entorno laboral negativo puede causar problemas físicos y psíquicos, un consumo nocivo de sustancias y de alcohol, absentismo laboral y pérdida de productividad.

A un compañero de trabajo que no goza de una buena salud mental se lo identifica cuando, por ejemplo, se ausenta continuamente, su productividad se reduce, son frecuentes los reclamos por incapacitación, tiene constantes lesiones o enfermedades y hay quejas del personal.

Políticas inadecuadas de seguridad y protección de la salud, prácticas ineficientes de gestión y comunicación. Así como escaso poder de decisión del trabajador o ausencia de control de su área de trabajo, bajo nivel de apoyo a los empleados, horarios de trabajo rígidos y falta de claridad en las áreas u objetivos organizativos son algunos de los factores del entorno laboral que podrían afectar la salud mental. A estos se suman el acoso psicológico y la intimidación en el trabajo.

Cuando el malestar que genera el lugar de trabajo es mayor al beneficio, varios problemas empiezan a aparecer, los más comunes son estrés y depresión. 

El estrés en sí no es malo, prepara a la persona para que reaccione ante una adversidad, pero si este posteriormente no baja su intensidad genera malestar. Los efectos pueden ser problemas gástricos, colon irritable, hipertensión, dolores de cabeza, contracturas, entre otros. Incluso llega a un cansancio tan fuerte que el individuo no puede hacerse cargo de nada.

Si el estado de malestar continúa se puede caer en cuadros de depresión. Esta afección es un gran factor contribuyente con la carga mundial de enfermedades, incluso puede llevar al suicidio. Se estima que al tratar esta afección se disminuye de un 40% a un 60% el absentismo o la baja productividad.

Para Barahona identificar el malestar y solucionarlo es la clave para conservar una buena salud mental. Además recomienda escucharse a sí mismo y saber cuáles son sus límites.

El uso de drogas y de alcohol aparecen como vías alternativas para enfrentar el malestar, ayuda a escapar de la realidad pero no solucionan el problema.

Los responsables de recursos humanos y empleadores deben ser conscientes de su papel como agentes de cambio para que el lugar de trabajo sea amigable. Foto: internet

En Ecuador, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), en 2016 se registraron un total de 8.352 egresos hospitalarios por trastornos mentales y de comportamiento. En 2016 las principales atenciones se realizaron por trastornos de la mente y del comportamiento debido al uso de alcohol a un total de 1.345. Se trataron a 1.084 por episodios depresivos, 801 por otros trastornos de ansiedad, 755 por esquizofrenia, 716 por desórdenes mentales y del comportamiento debido al uso de múltiples drogas y el uso de otras sustancias psicoactivas y 570 por trastorno afectivo bipolar.  

A los hombres les afectan principalmente los cuadros  mentales y de comportamiento debido al uso de alcohol, se atendieron 1.117 casos. Mientras que las mujeres presentaron más episodios depresivos, con 651 casos.

El desempeño mental depende de todos en el trabajo

Para que el trabajo sea un espacio amigable para todos y se goce de una buena salud mental, la OMS y la Organización Pana- mericana de Salud dan algunas recomendaciones. Por ejemplo, el lugar de trabajo debe tener servicios que cuenten con asistencia en casos de salud mental, contar con programas y políticas que promuevan y apoyen la vida y el bienestar, dar capacitaciones a supervisores en estos temas, mantener la confidencialidad de los empleados y apoyar a aquellos que busquen tratamiento, requieran hospitalización o permiso por incapacidad.

Asimismo, para que los empleadores sean agentes de cambio se recomienda que se sensibilicen en temas de salud mental, que modifiquen los factores de riesgo del estrés en las labores, que desarrollen un clima organizacional, que promuevan bienestar y creatividad, que faciliten el acceso a la atención de salud, deben ser perceptivos y flexibles con las necesidades de todos entendiendo sus situaciones personales, combatir el estigma y fomentar la discusión abierta sobre salud mental.

Los colegas también pueden ser un apoyo para su compañero. Al acercarse se debe aclarar que lo que se desea es ayudar, escucharlo sin juzgar y ofrecerle su apoyo. También hay que animarlo a que busque ayuda profesional cuando esté listo y si la persona está en peligro inmediato, no se la debe dejar sola. 

El Foro Económico Mundial insta a proteger la salud mental reduciendo los factores de riesgo relacionados con el trabajo, desarrollando los aspectos positivos del trabajo y las cualidades y capacidades del personal y solucionando problemas y afectaciones mentales con independencia de su causa. (I)

Dentro y fuera del trabajo, la salud mental debe ser una prioridad

Para que los empleados eviten el agotamiento y mejoren su bienestar psicológico en el trabajo, la Organización Mundial de la Salud sugiere practicar la resiliencia y el auto cuidado, buscar ayuda cuando se la necesite, mantener y favorecer sus redes sociales, ejercitarse y participar en actividades recreativas regularmente, hablar con su empleador sobre sus necesidades emocionales y conocer sus derechos. Asimismo, el tiempo libre es fundamental para el equilibrio de la mente. Hacer diversas actividades con la familia, amigos o solo, comer y dormir bien, también ayudan.

El Ministerio de Salud Pública brinda varios servicios para tratar algún malestar de salud mental. Da atención ambulatoria, ambulatoria intensiva y cuenta con Unidades Hospitalarias y centros de tratamiento de adicciones. (I)

Datos

En 2016, en Ecuador, se registraron 1.179 atenciones hospitalarias por algún tipo de trastorno mental.

47 jóvenes, de entre 15 y 19 años, presentaron trastornos mentales y del comportamiento debido al uso de múltiples drogas y otras sustancias psicoactivas. En el 2015 se registraron 1.237 psicólogos que trabajan en casas de salud.

Los trastornos mentales representan el 22% de la carga total de enfermedades en América Latina y el Caribe. (I)

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