Los planteles tienen tres protocolos de actuación en casos de agresiones

- 04 de septiembre de 2019 - 00:00
Dos madres de familia que hacen voluntariado, Delia Valle y Mónica Naranjo, forman parte de la comunidad educativa del colegio de sus hijas.
Fotos: Jimmy Tapia / EL TELÉGRAFO

Los psicólogos sugieren a los padres de familia o representantes de los alumnos la creación de vínculos de diálogos diarios en los hogares, con la finalidad de que conozcan lo que a los estudiantes les afecta dentro de las unidades.

Delia Valle y Mónica Naranjo  a diario acuden al colegio de sus hijas. Ambas destinan varias horas de su mañana a una brigada de vigilancia voluntaria que vela por el bienestar de los alumnos.

Valle explica que se turnan con otros progenitores de los chicos del Colegio 9 de Octubre para vigilar y conocer lo que pasa con los adolescentes en la institución.

Las madres crean, mediante esa actividad, un vínculo con sus hijos. Eso -coinciden expertos- es fundamental para tener una comunicación efectiva.

Zoila Cedeño, profesora de neuropsicología de la Universidad Ecotec, indica que los momentos oportunos para crear el vínculo son el desayuno, la cena, el almuerzo, y el momento en que se los va a dejar al plantel.  “Hay que incorporar ese momento en casa. Es algo diario”.

 Cuando se entabla la comunicación -advierte- esta no debe ser punitiva, es decir, que el “diálogo” no debe girar en torno a recriminaciones contra los menores.

Una técnica -sugiere la especialista- es que el adulto le cuente cómo le fue en su día y así abrirá una conversación en la que posteriormente el menor compartirá su experiencia. “Hay que escucharlos y mirándolos a los ojos”.

A los niños se les puede contar cuentos, usar títeres y dibujar, así también es posible detectar algunas situaciones desconocidas.

Asimismo se recomienda que los progenitores acudan a los planteles. “Los padres deben hacer comunidad, visitar a la maestra y compartir”.

También la catedrática pide a los padres que observen los comportamientos y signos. 

Por ejemplo, si el niño se orina en la cama, hace sonar los dientes cuando duerme, o tiene modificaciones abruptas en su carácter.  “Ensimismamientos, tristezas, desánimo, malestar o enojo”, son algunos signos.

¿Cuáles son los procedimientos que existen dentro de los colegios? La psicóloga clínica Eileen Cornejo, principal de los Departamentos de Consejería Educativa (DECE) en la zona 8, explica que hay protocolos establecidos para cada situación.

Hay tres protocolos de actuación: ante casos de violencia institucional o intrafamiliar detectada o cometida en el plantel; ante casos de violencia entre pares en las unidades; y ante casos de violencia sexual en los colegios.

El tercero incluye: detección (comunidad identifica la situación y alerta a las autoridades y DECE); intervención (DECE elabora un informe y comunica a los representantes legales las medidas que se tomarán; derivación (acompañamiento a la víctima hasta el centro de salud, denuncia a la Fiscalía, informe a la Dirección Distrital de Educación y Junta Cantonal de Protección de los Derechos de los Niños y Adolescentes); y seguimiento (de padres y autoridades).

Cornejo indica que si un padre denuncia un caso de agresión entre alumnos y no obtiene una respuesta satisfactoria en el plantel, puede acudir al distrito y si en este tampoco obtiene respuesta “puede venir al DECE Distrital, donde damos acompañamiento a padre e hijo”.

Cuando se denuncia un caso de bullying, se detecta al presunto agresor y a la víctima. Después se pasa al abordaje con círculos restaurativos o talleres. “Si vemos que un menor ha sido agredido lo separamos del paralelo y si lo amerita damos el abordaje rápido”.

El agresor, en ciertas situaciones, ya no acude al plantel y recibe educación asistida. (I)     

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