Club de Periodismo

Perseverancia, disciplina y fe, claves del éxito

Diácono, licenciado, docente, reportero, psicólogo, es quien forjó con dedicación a Semillita de Guayaquil.
25 de noviembre de 2019 00:00

Nació en 1943, sus padres fueron Miguel Eduardo Loyola y Luz Ernestina Barros. Estudió en el Normal de Baños, provincia de Tungurahua, cursó sus estudios superiores en la Universidad Laica Vicente Rocafuerte, y en la Universidad Estatal de Guayaquil.

Fundó la institución en aquel tiempo llamada Semillita y el colegio femenino Manuela Cañizares. Junto con su esposa impartió las primeras bases y valores con esfuerzo y perseverancia hasta el día de hoy.

Recalcó que su vocación desde la infancia era el sacerdocio, pero debido a las circunstancias económicas de sus padres no llegó al seminario y un amigo cura, el padre Julio Yánez, apareció como un orientador y le dijo: “Si no puedes ser ministro de la Iglesia de Cristo, prepárate para seguir la profesión de Jesús, ser maestro”.

Manifiesta que no estuvo proyectada la dimensión de la institución, que todo se fue dando con facilidad, como un regalo de Dios. Su posición personal es “nada es mío” y que tan solo es un administrador de las cosas que el Señor ha puesto en sus manos y procura no defraudar.

En su rol como periodista y comunicador pudo obtener su título en la Facso. Luego laboró en Radio Linda, donde se dio a conocer por todo el medio con el seudónimo de “La voz del Suburbio” o también “Pantanito”.

Asegura que su felicidad son sus estudiantes y familia, ya que de ellos aprende cada día y brinda su amor y respeto con cada momento; a través del tiempo aprendió a compartir y a dar de sí mismo todo de él, su humildad y carisma lo hacen único.

Dice que todos los días se debe vivir al máximo, cada minuto es fundamental en la vida de las personas. (E)

Jireh Vera, Kent Castro y María Fernanda Herrera
Estudiantes

Pedro Jorge Loyola Barros. Director
Foto: Lylibeth Coloma / El Telégrafo
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