En el ganado vacuno se requiere 28 veces más pasto o tierras de cultivo

Menos carne, menos gases CO2

- 23 de julio de 2014 - 00:00

En el ganado vacuno se requiere 28 veces más pasto o tierras de cultivo

La ecuación parece sencilla. Al menos lo es para investigadores del Bard College y la Universidad de Yale, quienes calcularon nuevamente cuántos gases de CO2 y recursos como el agua se invierten en la producción de carne.

De acuerdo al estudio, que será publicado en la Academia Nacional de Procedimientos Científicos  (http://www.pnas.org/ ), la cantidad de gases de invernadero detrás de la producción de carne de res es 5 veces más que lo generado en las granjas de pollos o puercos. También requiere de 28 veces más pasto o tierras de cultivo, 11 veces más agua y 6 veces más fertilizantes para el terreno.

“Cuantificar el impacto al ambiente de las diferentes categorías, mayormente de la producción de alimentos, es un gran desafío para la ciencia sostenible”, explica el informe en la página web de la Academia Nacional de Procedimientos Científicos.

Los científicos reconocen que es difícil convertir a la población en vegetariana, solo porque la producción de carne y sus derivados es más contaminante.

Lo que buscan es concienciar sobre el impacto de comer más y más carne de res, “realmente sobre esto no hay mayores dudas, ya sabemos cuántos recursos se necesitan para un pedazo de carne”, dijo Gidon Eshel, un investigador del Centro Bard y autor principal del estudio, al diario estadounidense The Huffington Post. Se apunta entonces a “reducir la carne en la medida de lo posible”, agregó Eshel.

No es la primera vez que un informe científico alerta sobre el consumo de carne y sus consecuencias en los ecosistemas.

En 2013 el Programa de Medio Ambiente para Naciones Unidas (UNEP por sus siglas en inglés) urgió a la población a consumir menos carne vacuna para reducir los efectos de la polución, causados por nutrientes como el nitrógeno.

Cerca de 80% del nitrógeno y fósforo utilizado en la agricultura es consumido por el ganado, en lugar de humanos. “La contribución más grande que las personas pueden hacer para reducir su huella personal de carbono no es dejar de usar carros, sino comer significativamente menos carnes rojas”, concluyó Tim Benton, un científico de la Universidad de Leeds en una opinión publicada en el periódico inglés The Guardian.

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