Zuckerberg, en el centro de la polémica de la negación del Holocausto

- 19 de julio de 2018 - 15:13
Un graffiti del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, en la barrera que separa Belén de Jerusalén.
Foto: AFP

El fundador y CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, está otra vez en el centro de una polémica, esta vez por afirmar que la red social no debería prohibir publicaciones que niegan el Holocausto.

En una entrevista con el sitio web tecnológico Recode difundida en un podcast, Zuckerberg dijo que aunque Facebook esté enfocado en frenar la difusión de noticias falsas, no filtrará los mensajes solo por el hecho de que sean incorrectos, incluidos los negacionistas.

"Soy judío, y hay personas que niegan que haya ocurrido el Holocausto", dijo en la entrevista. "Lo encuentro profundamente ofensivo. Pero, al fin de cuentas, no creo que nuestra plataforma deba eliminar esas publicaciones porque pienso que hay cosas que las personas creen equivocadamente. No pienso que lo hagan intencionalmente".

En Estados Unidos, el revisionismo y el negacionismo no están prohibidos por la ley, y la jurisprudencia tiende a ponerlos bajo la protección de la primera enmienda de la Constitución, que garantiza la libertad de expresión.

En muchos estados europeos, en cambio, las declaraciones revisionistas o negacionistas pueden ser objeto de juicio penal.

"La negación del Holocausto es una estrategia de larga data, deliberada y obstinada de los antisemitas que es indudablemente odiosa, peligrosa y una amenaza para los judíos", reaccionó Jonathan Greenblatt, director de la Anti-Defamation League, una de las principales organizaciones contra el antisemitismo.

"Facebook tiene la obligación moral y ética de no permitir su propagación", agregó.

Ante la ola de críticas, Mark Zuckerberg envió un correo electrónico a Recode para aclarar sus declaraciones. "Por supuesto, si una publicación cruza la línea de promover la violencia o el odio contra algún grupo en particular, sería eliminada", escribió.

Desde hace meses, Facebook ha sido acusada de permitir que se difundan artículos, imágenes o videos que, sin contener un llamado directo al odio, pueden percibirse como alentadores de acciones violentas.

En marzo, los investigadores de Naciones Unidas consideraron que Facebook tuvo incidencia en la violencia contra la minoría musulmana rohinyá.

En Sri Lanka, las autoridades incluso bloquearon el acceso a la red social en abril argumentando que alentaba la violencia interreligiosa.

El miércoles 18 de julio, Facebook anunció que eliminaría la información falsa publicada en su plataforma y susceptible de generar violencia de forma inminente.

Por ejemplo, la red social puede eliminar contenidos inexactos o engañosos como fotos trucadas, creados o compartidos para contribuir o agravar la violencia física o exacerbarla.

Pero esta iniciativa quedó relegada a un segundo plano por las declaraciones de Zuckerberg sobre los negacionistas del Holocausto.

Al igual que otros gigantes de internet, en especial Twitter y Google, Facebook se ha visto entre la espada y la pared acusada, por un lado, de regular arbitrariamente el contenido de su plataforma y, por el otro, de servir de altavoz a expresiones de violencia y odio.

Con 1.400 millones de usuarios diarios, la red social debe gestionar un volumen de contenido sin precedentes, lo que le llevó a duplicar sus efectivos dedicados a la verificación y la seguridad, hasta 20.000 personas, de las que 7.500 se ocupan únicamente de los contenidos publicados en la plataforma.

La aclaración de Zuckerberg no evitó que muchos internautas relanzaran el movimiento #DeleteFacebook, aparecido después de que estallara el caso Cambridge Analytica de filtración masiva de datos de usuarios de la red social. (I)

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