María Gabriela, la guayaquileña que arriesgó su permanencia en EE.UU. por los derechos de los migrantes

- 14 de julio de 2020 - 00:00
María Gabriela Pacheco recibió un reconocimiento de manos de la prefecta del Guayas, Susana González.
Foto: Cortesía Prefectura del Guayas

En su español correcto y con acento guayaco, María Gabriela Pacheco días atrás no sabía el significado de la palabra Prefectura. Cuando la escuchó por primera vez, asimiló que era 'Perfectura'.

Así, cuando hace poco la llamaron del Gobierno Provincial del Guayas para entregarle un reconocimiento, se alegró porque la 'Perfectura' la iba a condecorar.

En su interior reflexionó sobre la palabra y se dijo: "me preguntaba 'qué es la Perfectura' y luego me decía 'sí, tiene sentido común, porque nuestra ciudad es perfecta, porque todos la hacen perfecta y va con el nombre'".

Al contarle a su familia sobre la 'Perfectura', se rieron de ella y luego la felicitaron. "Me corrigieron que es Prefectura. Pero a mí se me quedó 'Perfectura', porque los guayaquileños la hacen perfecta".

Con el pasar de los días ya relacionó correctamente el término y que Prefectura es una entidad provincial, en este caso del Guayas.

Pero esta jocosa anécdota no tiene que desviar el tema principal de estas líneas, que es la lucha incansable de María Gabriela por los derechos de los migrantes que viven en Estados Unidos.

En 1993, la pequeña (en aquella época tenía 8 años), cambió las calles de su barrio (Urdesa), por Miami. El afán de sus padres (Gustavo Pacheco y María de Fátima Santos) era buscar mejores días en el país norteamericano. Viajaron como turistas, pero la intención siempre fue legalizarse en suelo estadounidense.

Con el pasar de los años, María Gabriela se convirtió en lideresa de los derechos de los inmigrantes latinos en Miami. Su trabajo la ha hecho reconocida internacionalmente.

"Mi papá me decía desde chiquita 'tú eres guayaquileña, madera de guerrero con sangure huancavilca' y eso yo me lo repetía y siempre he tenido en mí el saber de que mis ancestros han sido luchadores, como mis padres que lucharon por tener una vida mejor para sus hijos", cuenta Pacheco, quien resalta que gusta mucho de la comida ecuatoriana, especialmente del encebollado y el ceviche.

Sobre su labor, acota que "con mis luchas yo honro a mis ancestros, y mis luchas son por los migrantes. Cuando sé que hay algo muy grande en frente, no me escondo, se me va el miedo y avanzo".

En 2010, junto con otros tres estudiantes indocumentados, lideraron el Sendero de los Sueños, una caminata de cuatro meses desde Miami a Washington, DC.

"Eligieron a un presidente en los Estados Unidos (Barack Obama) que había prometido una reforma migratoria, pero eso no se cumplía, seguían las deportaciones. La caminata no solo fue para decir que estábamos cansados, sino para dar la cara contando nuestras historias. Somos seres humanos que tenemos derechos y sueños por cumplir. Sentíamos que estábamos enjaulados y no podíamos ser libres".

En su español correcto y con acento guayaco, María Gabriela Pacheco días atrás no sabía el significado de la palabra Prefectura. Cuando la escuchó por primera vez, asimiló que era 'Perfectura'.

Esa manifestación llevó al anuncio del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, por parte del gobierno estadounidense. El 22 de abril de 2013 se convirtió en la primera latina indocumentada en testificar frente al Congreso, sobre la urgente necesidad de una reforma migratoria.

"Nací siendo peleona, luchando por los derechos de las demás personas, así me inculcaron mis padres", recalca la líder social, quien cuenta que en su niñez aprendió inglés y después tuvo que aprender nuevamente el español. "Pero las memorias que tengo de mi país es lo que persevera para poder mantener no solamente el idioma, sino también la cultura".

Sus luchas las hizo con el estatus migratorio de ilegal, ya que recién obtuvo la residencia en 2016. "No tenía la posibilidad de conseguir el estatus migratorio. Lo conseguí cuando me casé y el que era mi esposo era ciudadano y me pidió".

Por su lucha ha recibido numerosas distinciones: Los 30 menores de 30 años de la revista Forbes en educación; 40 menores de 40 años latinos en política estadounidense.

En 2015 recibió un Doctorado en Humanidades Honoris Causa de The New School.

Pacheco apareció en la revista Elle en una producción sobre las mujeres de 30 años más exitosas del mundo. Fue portada de la revista TIMES de junio de 2012 junto con otros 30 líderes inmigrantes.

El 2018 recibió el prestigioso Premio Ohtli, en el Instituto Cultural Mexicano en Washington, galardón que México concede a mexicanos y extranjeros que luchan por el avance de los latinos en Estados Unidos.

El 13 de julio recibió un reconocimiento a su labor humanitaria por parte del Gobierno Provincial del Guayas, entregado por la prefecta Susana González.

En su español correcto y con acento guayaco, María Gabriela Pacheco días atrás no sabía el significado de la palabra Prefectura. Cuando la escuchó por primera vez, asimiló que era 'Perfectura'.

"Los reconocimientos son una forma de sacar adelante, no solamente el nombre de nuestro país, sino también de las mujeres, para que vean que no somos el sexo débil. Con esto demostramos que como inmigrantes tenemos derechos. Cualquiera que tiene las ganas, puede alcanzar sus sueños", resalta María Gabriela.

Su principal consigna es que todas las personas tengan acceso a la educación. Sobre la normativa emitida por el gobierno de Donald Trump, que despojaría a los estudiantes universitarios internacionales de sus visas si sus cursos fueran completamente en línea, Pacheco dijo que "esto afecta bastante, ya que todos han tenido que empezar a estudiar en línea y eso me preocupa".

Para esta líder social, "la educación sirve para sacar a las personas de la pobreza, y al no tener todos acceso a estudiar en línea, se va a desnivelar el tema y las personas que no tienen recursos se les hará más difícil estudiar. Debe ser primordial para quienes lideran los países que los niños tengan el acceso adecuado a la educación, que eso no pare".

"Gaby", como le dicen sus familiares y amigos, vino al país a inicios de año, para pasar tiempo con su abuelo. "Él murió antes de la pandemia y me tocó quedarme aquí por la emergencia".

Actualmente, María Gabriela trabaja en un programa de becas, en el que se dedica a la comunicación, desarrollo y abogacía. "Uno de los objetivos es buscar préstamos para migrantes que quieren ir a la escuela de medicina, a la escuela de leyes, entre otras", expresa. (I)

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