Las nutrias gigantes y los derrames de petróleo

08 de junio de 2013 - 00:00

La nutria gigante (Pteronura brasiliensis), conocida comúnmente como lobo de río, es un carnívoro perteneciente a la Familia Mustelidae, la más grande de 13 especies que existen en el mundo. Es endémica de los bosques tropicales y áreas de humedales de Sudamérica.

La nutria se caracteriza por tener un comportamiento social muy desarrollado, vive en grupos familiares de 5 a 8 individuos, compuestos por una pareja reproductiva y varias generaciones de crías. Su hábitat está determinado por los cambios en los ciclos hidrológicos de ríos y lagunas.

Al ser consideradas grandes depredadoras y por su costumbre de vivir en grupos, las nutrias gigantes necesitan importantes requerimientos de hábitat y áreas de vida relativamente grandes que van desde los 0,1 a 2,8 km2 durante la época de aguas bajas y 3,6 a 19,5 km2 durante la época de aguas altas.              

Las nutrias cumplen un excelente rol como indicadores de la salud de los ambientes acuáticos, por lo que requieren que éstos sean limpios y sin contaminación; que las orillas de ríos y lagunas  no sean perturbadas y contar con una buena provisión de alimento (peces). Las nutrias gigantes son las primeras en desaparecer cuando sus hábitats son alterados o contaminados.

Principales amenazas para las nutrias gigantes en la Amazonía ecuatoriana
En la Amazonía ecuatoriana, la principal amenaza para las nutrias gigantes es la contaminación de ríos, lagunas y bosques de inundación, debido a derrames de petróleo, principalmente en la región septentrional; y, por el frecuente uso de fertilizantes y plaguicidas para el mantenimiento de extensos monocultivos en la región occidental de las provincias de Sucumbíos y Orellana.

Entre otras amenazas están la pesca con dinamita y el uso de pesticidas; la creciente actividad minera en la Amazonía sur-occidental; actividades de turismo masivo que afectan zonas sensibles para los animales (e.g. madrigueras); el uso de DDT y sus efectos tóxicos y bioacumulables en mamíferos acuáticos carnívoros (piscívoros) como las nutrias gigantes. Así mismo, son amenazadas por la paulatina destrucción y degradación de sus hábitats debido a una creciente colonización; el potencial desarrollo de proyectos de extracción en la zona nororiental del Parque Nacional Yasuní, que afectaría parte del Río Napo y la cuenca baja del Río Yasuní, incluyendo los sistemas lacustres de Jatuncocha y Tambococha.

En la actualidad, la cacería directa de nutrias gigantes es un hecho esporádico, pero preocupante, especialmente en áreas donde la especie se está recuperando, puesto  que los pescadores la identifican como un fuerte competidor en la pesca.

Categoría de amenaza de la nutria gigante en el Ecuador – En peligro crítico (CR) de extinción.

En el Ecuador la nutria gigante está categorizada como una especie en peligro crítico (CR) de extinción bajo los criterios C2a(i).

Se considera a nivel internacional que se encuentran en un riesgo extremadamente alto de extinción en estado silvestre. Estos criterios indican que el tamaño de su población estimada en Ecuador es menor a 250 individuos adultos.

Nutrias y derrames de crudo          

Las nutrias son particularmente vulnerables al contacto con el crudo, pues su pelaje pierde la capacidad de retener aire, que le permite desarrollar una capa aislante en el agua. De igual manera, el contacto con el crudo (por inhalar, ingerir o al contacto con la piel) puede producir serios daños en el hígado, riñones y pulmones de los animales. El principal impacto indirecto de los derrames de crudo para las nutrias, es la degradación de los hábitats acuáticos y la consecuente muerte de miles de peces, la principal fuente de alimento de las nutrias.    

El derrame de crudo que afectó a los ríos Coca y Napo

No se tienen registros de nutrias gigantes en el Río Coca. Mientras que sí están presentes en el río Napo, que es utilizada como un área de paso y conexión entre los diferentes sistemas lacustres que se encuentran a lo largo del río. Dependiendo de los niveles del río, los derrames pueden afectar también a los sistemas lacustres, los bosques de inundación y toda su vida acuática. Es importante señalar que derrames de petróleo como el suscitado en días pasados, afectan también a muchas otras especies amenazadas de vertebrados acuáticos, como el delfín rosado, el delfín gris, el manatí amazónico, la nutria neotropical, el caimán negro, el caimán blanco, dos especies de caimanes enanos, dos especies de tortugas de río, y decenas de especies de peces que constituyen una de las principales fuentes de alimento y de ingresos económicos para pobladores locales.

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