Ecosistema y Medio Ambiente

El 40% de insectos ha reducido su población

- 25 de diciembre de 2019 - 00:00
Foto: Internet

Los invertebrados contribuyen naturalmente a la fertilización de la flora, por lo que su desaparición pone en riesgo la provisión de alimentos.

Prestamos poca atención a los insectos a menos que nos muerdan, piquen o molesten de alguna manera. Últimamente, sin embargo, la gente ha empezado a notar su ausencia.

Todos recordamos haber tragado moscas diminutas involuntariamente mientras pedaleábamos por el campo, los parabrisas de los coches llenos de insectos muertos después de un largo viaje o las polillas que revoloteaban hacia la luz cuando una ventana se dejaba abierta. Pero estos sencillos hechos han dejado de ser frecuentes.

Estas observaciones están siendo respaldadas por la ciencia. Según un reciente estudio publicado en la revista científica Biological Conservation, los insectos están precipitándose a la extinción.

Más del 40% de las especies están en declive y una tercera parte en peligro de extinción, según el informe. Al ritmo actual, con una caída anual del 2,5% de la biomasa de insectos, estos invertebrados podrían desaparecer en apenas un siglo.

Los resultados son “aterradores”, según Francisco Sánchez-Bayo, científico ambiental de la Universidad de Sydney (Australia) y coautor del estudio. Y podrían tener “consecuencias catastróficas”.

“La palabra catastrófica es apropiada porque la desaparición de los insectos tendría graves consecuencias para innumerables vertebrados que dependen de ellos. Y eso daría lugar al colapso de ecosistemas enteros”, manifiesta a DW.

Los insectos no solo juegan un papel importante en nuestra producción de alimentos, proporcionando un servicio de polinización, sino que también son alimento para todo tipo de animales. Sin insectos, los anfibios y las aves morirían de hambre y los peces tendrían dificultades para encontrar comida suficiente.

Asimismo, también limpian los cadáveres de animales muertos en la naturaleza y descomponen los residuos vegetales. Sin ellos, la vida tal y como la conocemos no existiría.

La agricultura intensiva es poco amigable con los insectos

De acuerdo con las conclusiones del análisis, la mayor disminución de la biomasa de insectos se ha producido en los últimos 30 años. Para Sánchez-Bayo, esto es el resultado directo de la intensificación de la agricultura.

La revolución verde de los años 50 y 60 cambió la forma en que los agricultores cultivaban sus tierras. Se abandonaron las prácticas de barbecho (descanso de las tierras cultivables), se desarrollaron monocultivos y se introdujeron fertilizantes artificiales para evitar la pérdida de nutrientes del suelo.

Los insectos y herbicidas se convirtieron en herramientas comunes para el control de plagas y malezas, se eliminaron árboles y setos para generar más espacio.

Las medidas aumentaron el rendimiento de los cultivos, pero al mismo tiempo se perdieron hábitats para insectos y los residuos químicos contaminaron las aguas circundantes.

Sánchez-Bayo exige un replanteamiento de la agricultura. Una posible forma sería introducir el Manejo Integrado de Plagas (MIP), que combina prácticas agrícolas tradicionales con tecnología moderna.

“El MIP apuesta por medios naturales para el control de plagas y malezas, la rotación de cultivos para maximizar la biodiversidad de insectos provechosos y prevenir el agotamiento de nutrientes. Los plaguicidas solo se emplean como último recurso para controlar plagas o brotes de malezas”, explica Sánchez-Bayo a DW. (I)

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