Fiesta de la Supalata agradece los dones de la Pachamama

- 04 de abril de 2018 - 00:00
En las comunidades rurales de Saraguro aún se conserva la tradición de ‘pasear’ a la Mama Supalata de casa en casa, un día antes del Domingo de Ramos. Ella representa a la Madre Tierra.
Foto: cortesía del Ministerio de Cultura

La celebración se hace por las noches, dentro de cada comunidad de Saraguro, provincia de Loja, pero durante dos años los miembros de las poblaciones la han trasladado al Parque Central.

Es una forma particular del pueblo quichua saraguro de darle la bienvenida a la época del florecimiento y de los granos tiernos.

La Supalata es un espíritu femenino, representado por una mujer mayor, pero se trata de la propia Pachamama. La tierra brinda sus frutos y da la riqueza alimenticia que se necesita para vivir y por eso es una deidad.

El mito cuenta que la Mama Supalata va de casa en casa. Niñas bailan y cantan felices alrededor de ella. Mientras se escuchan las quipas, el sonido de la caja, el pingullo y los supalateros, acarreadores, músicos, chinas y el capitán ponen todo su empeño para venerar a la Supalata. Llevan latas en las manos y van haciéndolas sonar. Gritan una y otra vez: “Milichaki-milichaki, Supalata-Supalata”.

Entran de casa en casa. Si en alguna de las viviendas no les brindan milichaki, colada de sambo o dulce de zapallo a la Supalata, y a quienes van alrededor de ella homenajeándola, se va sin dejar las bendiciones y sus acompañantes: “entran a la chakra y echan semillas de zhirán para que no tengan buena siembra, cosecha o alimentos”, explica un fragmento del libro Alimentos sagrados de Saraguro, de Patricio Matute y Jorge Parra.

En cambio, si les entregan los alimentos reciben bendiciones, buen augurio y de esta manera garantizan un nuevo año próspero para esa familia.

“Hay que atenderle bien”, reitera Samuel Gualán, director de Interculturalidad de Saraguro.

Un valor
El ‘randi-randi’ es uno de los valores más importantes dentro de la cultura andina, que significa reciprocidad y este principio también se manifiesta claramente cuando se le entrega a la Supalata y a quienes les rinden homenaje comida, bebida y dulce, pues de la misma manera en que la Pachamama entrega durante el año todo lo que tiene, el día de su fiesta lo recibe de vuelta.

Gualán también asegura que este año llevaron este ritual al centro cantonal con el objetivo de que los mestizos se empoderen de esta tradición, que hasta la fecha solo es celebrada en las comunidades indígenas.

Inicia la fiesta
Aunque la tradición dice que se realiza a medianoche, la fiesta se celebró durante la mañana del 24 de marzo.

 Una mujer se vistió con traje antiguo para representar a la Mama Supalata.

 Es una gran celebración en la que festejaron durante más de 10 horas.

En el centro cantonal fue más corto de lo común, pero estuvieron presentes todos los personajes de este evento ancestral que durante mucho tiempo ha estado vivo. 

Es interesante ver cómo hay cierto sincretismo dentro de la fiesta de la Supalata porque existe un capitán que supalatea, pero que a su vez está vestido como un militar occidental.

El mismo nombre de la Supalata es una mezcla entre el quichua y el español.

‘Supay’ es ‘demonio’ en quichua y termina en ‘lata’ que es en español y es el objeto que tocan los supalateros. Gualán también admite que hay comunidades que están perdiendo esta tradición, y como se trata de un tesoro lucha para que siga vigente.

Los alimentos y los frutos de la madre tierra son muy importantes para la cultura andina, por eso la veneran, la protegen y la ven como un ser vivo que merece que le retribuyan todo lo que ella entrega. (F)  

Alimentos sagrados que se ofrendan en la celebración
Hay ciertos platillos que los saraguros consideran sagrados y que se los entregan a la Supalata como lo mejor que tienen, son: tamales de maíz, llamados milichakis, colada de sambo y dulce de zapallo.

Tamales o milichakis
Se preparan con maíz morocho, que deben pelar con ceniza. Una vez pelado, el maíz es molido y se hace una masa compacta. Se le añade un refrito de pepa de sambo con quesillo como shunko, se envuelve en una hoja de wicundo, en forma de pezuña de oveja, llamado milichaki; luego se los cuece en grandes ollas de barro con poca agua, casi al vapor, durante una hora.

Colada de sambo
El sambo se lo corta en tajos, y se quita la cáscara, las venas y las pepas. Se hace hervir en agua hasta que adquiera una consistencia espesa y se le agrega harina de maíz. Para condimentar el sabor se le puede poner leche de vaca u hojas de menta, hierbabuena o cedrón.

Dulce de zapallo
Tiene el mismo procedimiento de preparación y cocción como la colada de sambo, con la diferencia de que se le añade leche y no lleva especias, ni hierbas aromáticas porque el sabor del zapallo es intensamente dulce. (F)  

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