En Ecuador hay un poco más de medio millón de fumadores

31 de mayo de 2013 - 00:00

En 1944, el texto de una publicidad estadounidense para los cigarrillos “Philip Morris” decía “Eminentes especialistas de la nariz y de la garganta sugieren...” seguido del dibujo de una cajetilla de la marca. Los comerciales para el tabaco se difundieron en el mundo, alabando el producto en todas sus formas. En esa época, fumar era un fenómeno social y una manera de distinguirse impulsados en gran medida por los medios de comunicación masivos, sobre todo los estadounidenses.

Desde entonces, las cosas evolucionaron bastante. Frente al desarrollo progresivo de las publicidades a favor del tabaco a lo largo del siglo XX, que pretendieron llegar a una parte amplia de la población como las mujeres y los jóvenes, se presentaron estudios que, poco a poco, evidenciaron el peligro del cigarrillo para la salud.

Aunque 19 países ya han alcanzado el mayor nivel de éxito en la prohibición de las promociones para el tabaco, alrededor del 38% de los países tienen restricciones mínimas o inexistentes en lo que se refiere a la publicidad, la promoción y el patrocinio del tabaco, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así se alertó sobre el peligro de esas técnicas que influyeron en el tercio de los jóvenes que empezaron a fumar. En Ecuador, la Ley Orgánica para Regulación y Control del Tabaco prohíbe su consumo en lugares cerrados y la difusión de la publicidad en diferentes aspectos, como auspicios, etc.

Durante una película, la presencia del tabaco equivale a 5 publicidades, informó la Liga Francesa contra el Cáncer. “Cuando veo una película o una serie televisiva y un personaje está fumando -sobre todo si lo hace con repetición- siento ganas, inconscientemente, de un cigarrillo”, cuenta Anne-Lise, estudiante en medicina.

Incluso, varios estudios mostraron que jóvenes fumaron la primera vez después de haber visto una película en que un personaje consumió un cigarrillo. Un estudio de 2008 de la Academia Americana de Pediatría, realizada en adolescentes, mostró que alrededor del 35% de los fumadores podría haberse dejado seducir luego de ver alguna película en la que se fumaba.
Por eso, el cine fue instrumentalizado por los industriales desde hace mucho tiempo.

“Pensamos que la mayoría de las imágenes fuertes alrededor de los cigarrillos y del tabaquismo están creadas por el cine y la televisión”, se puede leer en un archivo de Philip Morris con fecha de 1989. Asimismo, se descubrió que en los años 80 el actor Sylvester Stallone recibió unos 500.000 dólares para fumar cigarrillos de la marca Brown&Williamson en distintas películas.

Varios países contemplan reducir la presencia de fumadores en los medios de comunicación, sobre todo cuando está prohibido fumar en los lugares públicos. Tal es el caso de China, que hasta considera prohibir toda aparición de un menor con un cigarrillo. Paralelamente, se desarrollan las publicidades que alarman sobre los efectos nocivos del tabaco, desde las más ligeras hasta las más impactantes. En las cajetillas se ven un abanico de horrores, de fotos de dentadura destruida, de pulmón canceroso o de un niño con máscara de oxígeno. Por lo tanto, docentes de la Universidad de Granada mostraron que esas imágenes no tienen el efecto previsto en toda la gente. Pero los esfuerzos para luchar contra toda forma de promoción del tabaco no están en vano.

La OMS mostró que la negativa total de las publicidades a favor del tabaco permitió reducir el consumo del 7% en promedio, y que algunos países registraron bajas hasta el 16%. Ahora, los medios promocionan el cigarrillo electrónico, en teoría menos nocivo que el tradicional, que aunque pueda constituir una transición, tampoco es la solución definitiva.

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