Tras salvar a su especie, Diego y otras 14 tortugas volvieron a casa

16 de junio de 2020 - 11:43
Foto: Parque Nacional Galápagos

Con el traslado de 15 tortugas adultas reproductoras de la especie Chelonoidis hoodensissu lugar de origen: la isla Española, en Galápagos, cerró con éxito el programa de reproducción en cautiverio que permitió salvar a la especie de la extinción. 

Entre los quelonios trasladados consta la famosa tortuga gigante Diego. Su retorno a la isla Española se produce casi 80 años después de que fuera extraído.

El traslado a la isla Española se realizó en bote desde la isla Santa Cruz, en cuya capital, Puerto Ayora, está la sede del organismo donde Diego pasó en cautiverio durante cuatro décadas.

El programa de reproducción estuvo a cargo de la Dirección el Parque Nacional Galápagos y su aliado estratégico Galapagos Conservancy, a través de la Iniciativa para la Restauración de las Tortugas Gigantes (GTRI por sus siglas en inglés).  Fue desarrollado desde mediados de la década de 1960 y es considerado uno de los programas de reproducción y crianza en cautiverio más exitosos del mundo.

El programa contribuyó a la restauración de la integridad ecológica de la isla Española. Pasó de 15 individuos a aproximadamente 2300 tortugas que ahora ya se reproducen naturalmente en la isla, la que reúne las condiciones necesarias para mantener a la creciente población de quelonios en el largo plazo.

“Este programa de reproducción en cautiverio, sumado a las acciones de manejo implementadas en la isla, nos dan la tranquilidad de que logramos salvar a una especie que de otra manera se hubiera extinguido. Solo se lo puede calificar como exitoso y un ejemplo de los esfuerzos de conservación que implementamos como Gobierno Nacional en sinergia con nuestros aliados”, señaló Paulo Proaño, Ministro del Ambiente y Agua (E).

La operación

Las 15 tortugas fueron sometidas a un proceso de cuarentena extendido, debido a que poco antes de la liberación planificada para marzo, se produjo la emergencia sanitaria que impidió su traslado. Previo a su liberación, se las desparasitó interna y externamente y se les colocó un microchip de identificación.

Al atardecer del domingo 14 de junio, los quelonios fueron embarcados en la lancha Guadalupe River, de la DPNG, para empezar la navegación hacia Española a las 02:00 del lunes 15 de junio.

Tras arribar a la isla y completar el desembarque, los guardaparques y científicos iniciaron el periplo de 2.5 km hasta llegar al sector denominado Las Tunas, donde se concentra la mayor cantidad de cactus Opuntia, principal alimento de las tortugas lo que facilitará la readaptación de los especímenes a su isla de origen.

“El trabajo es fuerte pero el compromiso es mayor, las 12 hembras, que pesan en promedio 35 kilos, fueron cargadas por una sola persona, mientras que para los 3 machos, cuyo peso superaba los 55 kg, fue necesaria la participación de dos personas, en relevos.

Luego de la liberación, el personal permaneció durante aproximadamente cuatro horas más realizando observaciones del comportamiento de los quelonios en su hogar definitivo”, dijo Danny Rueda, director del Parque Nacional Galápagos.

“De acuerdo con lo planificado, en unos seis meses se realizará el primer viaje de monitoreo. Sin embargo, no perderemos información pues todas las tortugas cuentan con un dispositivo satelital (GPS) que enviará diariamente seis posiciones, lo cual sumado a las imágenes que las 40 cámaras trampa distribuidas en su área de vida captarán cada 15 segundos, cuando detecten algún movimiento, eso nos permitirá conocer todos sus desplazamientos y actividades”, dijo Washington Tapia, líder la iniciativa.

El legado de Diego y los otros 14 reproductores

La famosa tortuga gigante Diego, recuperada desde el zoológico del San Diego (EEUU), también retornó a su isla de origen, casi 80 años después de que fuera extraído.

La historia de Diego comenzó cuando hubo la necesidad de incrementar el número de reproductores en el programa de crianza en cautiverio. En la isla Española se encontró solamente 12 hembras y 2 machos, por lo que fue necesario hacer una búsqueda por todo el mundo para determinar si existía en algún lugar más individuos, especialmente machos, que contribuyan a la variabilidad genética de la especie.

La búsqueda dio resultado y en el Zoológico de San Diego se encontró un macho adulto que había sido colectado en la isla posiblemente a mediados de la década de los 30.

Luego, la tortuga emprendió su viaje de regreso a Galápagos, a donde llegó en 1976 y se integró rápidamente al programa de reproducción en cautiverio, iniciado y manejado en sus primeras décadas por la Fundación Charles Darwin, contribuyendo activamente a la obtención de gran cantidad de crías.

Con un caparazón en forma de montura, unos 80 kg, 1,5 metros (en su máximo estiramiento) y una edad estimada de más de 100 años, Diego es padre de al menos un 40% de las 1.800 crías llevadas a Española. (I)

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