Investigador aspira a posicionar el cacao como identidad de Ecuador

Roberto Ordóñez reúne en un libro, que presentará a mediados de mayo, la historia ancestral del grano, desde su cosecha y elaboración por parte de la cultura Mayo Chinchipe, hace más de 5.000 años, hasta su llegada a México.
07 de mayo de 2019 00:00

Son muchos los registros históricos que vinculan al cacao  con los pueblos Azteca y Maya y ubican su origen hace más de 3.900 años, en la zona de mesoamérica, lo que hoy es México, Guatemala y Honduras.

Sin embargo, una investigación de la genetista Claire Lanaud, del Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo (Cirad por sus siglas en francés), demostró que las poblaciones de la Amazonía consumían el fruto hace 5.300 años.

Esto reveló el análisis de vasijas descubiertas en el sitio arqueológico Santa Ana Florida, en el sur de Ecuador, donde habitaba la cultura Mayo Chinchipe.

Ese origen de la también llamada “Pepa de Oro” y la importancia para las poblaciones amazónicas, es lo que Roberto Ordóñez, ingeniero de alimentos y docente universitario, destaca con su libro Historia ancestral del cacao. Año 3500 a.C. a 1700 d.C.

La obra fue escrita con el apoyo de Ahmed El Salous, director de Investigación y docente en la Universidad Agraria del Ecuador (UAE).

Fue precisamente hace un año y medio, cuando Ordóñez era docente en la UAE, que decidió escribir un libro que profundice en la historia del cacao. “En Ecuador mucho se empodera al banano y al camarón, pero no se tiene una identidad tan marcada con el cacao, siendo el grano más milenario y nuestro. La idea es demostrar que es ecuatoriano y que deberíamos darle un enfoque más fuerte y sentirnos orgullosos”.

Reconoce que en la Costa está más inmersa la cultura del cacao con un buen proceso de producción. “Pero en  las universidades de la Sierra, que tienen materias de agroindustria, nutrición y otras relacionadas no abordan el tema, siendo este grano la materia prima más importante”.

Su obra muestra que el cacao salió de Ecuador y que pertenece al país.

Cronológicamente aborda la expansión del grano desde el lugar donde se descubrieron los restos arqueológicos, pasando por las leyendas y mitologías mayas y aztecas, el arribo de los españoles Cristóbal Colón y Hernán Cortés a América y la llegada del producto hacia el hemisferio norte.

“Está científicamente comprobado que en Zamora Chinchipe se produjeron  los granos más antiguos de cacao y desde ahí posiblemente el fruto se dispersó hacia el hemisferio norte”.

Presume que en ese punto de Ecuador empezaron los primeros intercambios del producto. “Lamentablemente las culturas andinas no pudieron dejar plasmada su historia en códigos físicos, como sí lo hicieron los aztecas y por eso se sabe más de ese lado al respecto”.

Ordóñez explica que la bebida que hacían los Mayo Chinchipe se volvió tan cultural que se expandió a las civilizaciones que residían en lo que hoy es Guayaquil, Colombia, Venezuela y México.

“Fue tan fuerte lo que sentían por la bebida de cacao que la tradición de nuestros pueblos ancestrales llegó casi 2.000 años después al hemisferio norte, ya evolucionada y pese a que la preparaban con miel guardaba su sabor amargo”.

Para la preparación de la bebida de cacao original, los Mayo Chinchipe fermentaban los granos secándolos al sol, luego los calentaban, los machacaban y mezclaban con agua y algunas especies, “pero era bastante amarga, aunque sabrosa para ellos”.

En las vasijas donde la preparaban, los arqueólogos encontraron sedimentos de cacao. “El más antiguo es el de la provincia Zamora Chinchipe, donde se desarrolló la cultura Mayo Chinchipe Marañón”.

La bebida tradicional fue experimentando cambios en su preparación hasta tomar un sabor dulce que le pusieron los antiguos españoles y que se mantiene hasta esta época. (I)  

Por lo menos una variedad de Theobroma Cacao tiene su origen en la Alta Amazonía y ha sido utilizada en la región por más de 5.000 años. En la gráfica derecha, →Roberto Ordóñez muestra la portada de su libro que presentará a mediados de este mes de mayo.
Foto: cortesía de Roberto Ordóñez
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