Amorfinos, baile y comida recrearon cultura montuvia

- 25 de octubre de 2018 - 00:00
Como parte del festival se colocaron puestos donde se ofrecieron productos diversos como sombreros, carteras, cinturones de cuero y otros materiales.
Foto: Alfredo Piedrahíta / EL TELÉGRAFO

El Culata Fest congregó el pasado fin de semana a 50 delegaciones de las provincias de Guayas, Manabí, Los Ríos, Esmeraldas y El Oro, entre artistas y exponentes.

¿Quién no ha tenido un antepasado montuvio? Es la pregunta que plantea Freddy Girón, copropietario de la picantería La Culata, ubicada en Córdova y Mendiburu, dentro de la denominada Zona Rosa de Guayaquil, cerca del río Guayas.

Girón es de ascendencia afromontuvia. “Somos montuvios negros”, refiere orgulloso Girón al recordar su natal Esmeraldas.

Es ese pundonor por sus raíces el que lo impulsó, junto con su esposa Miriam Herrera y otros miembros del Colectivo Cultural La Culata, a organizar un festival que se desarrolló el 21 de octubre, desde las 10:00 hasta las 16:00 en la explanada del MAAC, del Malecón 2000.

Los visitantes tuvieron la oportunidad de bailar al son de la música de artistas de provincias costeras, utilizando sombreros y botas.

El Culata Fest, como se denominó al evento, reunió a 50 delegaciones de Guayas, Los Ríos, Manabí, El Oro y Esmeraldas que expusieron artes y elementos propios de la cultura montuvia.

Entre los invitados especiales estuvieron Gregoria Coque Casquete, conocida como “doña Catita”, nativa de San Nicolás de Palenque (Los Ríos). La dama fluminense comentó que aprendió a contar historias a través de los relatos que le narraba su padre “a la luz de los candiles y meciéndose en su hamaca”.

También asistieron Eumery Álava, director del Museo Etnográfico de Calceta (Manabí) y Breddy Branco, del Museo Etnográfico de Valencia (Los Ríos), además de amorfineros.

Miriam Herrera, copropietaria de La Culata, destacó el festival como un espacio para que la ciudadanía se reencuentre con sus raíces a través de las representaciones artísticas, lúdicas y gastronómicas de la cultura montuvia.

Por ejemplo se llevaron objetos para recrear una casa de campo tales como un pilón (recipiente cóncavo de piedra en que cae y se acumula el agua de una fuente), petate, bijao (una planta utilizada para construir techos), entre otros. Además, artículos rústicos para pesca y agricultura.

Herrera también destacó la gastronomía que estuvo presente en la explanada del MAAC. Platos como tapado, bollos, pescados preparados en diversas formas, entre otros fueron el deleite de los presentes.

Otro elemento que se destacó del Culata Fest fueron las presentaciones de grupos de danza como el Ballet Folclórico Spondylus, Danzas Baba, Folcosta, Retrovador y Nuevos Horizontes.

Al evento asistieron unas 10.000 personas. En ediciones anteriores, el festival se desarrolló en la calle Córdova y llegaron 6.000 ciudadanos por lo que se aspira que en lo posterior el evento crezca y se institucionalice como parte de las fiestas de Guayaquil. (I)  

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