Las aguas tradicionales siguen aliviando a cuencanos

- 11 de agosto de 2018 - 00:00
Para muchos es saludable beber una horchata preparada con plantas medicinales de diferentes partes de la provincia del Azuay, las cuales son vendidas en los mercados de Cuenca.
Foto: Fernando Machado / El Telégrafo

Las diferentes plantas medicinales, que crecen en los jardines o en los sembríos de la provincia del Azuay, se han convertido en bebidas para curar males, como gripe y dolor de garganta.

Desde temprano Stalin Arévalo recorre el mercado 10 de Agosto, de Cuenca, con sus bebidas.
En sus manos lleva una cantarilla pequeña y vasos de plástico, con una bebida de color lacre y caliente. Sus clientes inmediatamente solicitan el agua, antes de que el joven se vaya y termine la venta.

“Aquí trabajo durante varios años, ya todos me conocen”, indicó Stalin.
Pero muchos desconocen que dentro del recipiente lleva una agua medicinal, que los bisabuelos ya bebían y se mantenían sanos. “Esto sirve para curar los riñones, el hígado, purifica la sangre”, señalaron sus clientes.

“Mientras más caliente esté el agua, es mejor, porque también abriga el cuerpo cuando la mañana es muy fría”, insistieron, mientras atendía a sus clientes en este mercado, situado en el centro de la ciudad.

Arévalo se levanta muy temprano. A las 07:00 prepara la bebida y a las 08:00 ya está en el mercado todos los días, excepto los domingos. “Mientras más frío hay en la ciudad, mejor es mi venta”, señaló entre sonrisas, el joven, de 20 años.

La preparación le toma su tiempo, porque tiene que salir sabrosa. Según Arévalo, el agua es preparada con plantas de ataco, manzanilla, ático y no pueden faltar las rosas del campo, también se agrega hierbaluisa, cedrón y un poco de limón, este último elemento le da un sabor especial al agua.

“El ataco es indispensable, sin este no hay horchatita (como también se conoce a la bebida) sabrosa y saludable. Esta agua es tomada por todas las personas y de distintas edades en la ciudad de Cuenca”, manifestó Stalin Arévalo.
“Mi abuelo me enseñó a preparar estas aguas y diariamente vendo alrededor de 45 vasos al precio de
$ 0,50”, indicó.

De su lado, Esperanza Guzmán, otra vendedora del mercado, señaló que no deja de tomar su agua todos los días para curar sus males. “Esto cura mi espalda, que de tanto agacharme me tiene mal, pero también la gripe. Este tipo de medicina se ha mantenido por decenas de años en la ciudad”, expresa la comerciante.

“Mis abuelos tomaban todos los días y se mantuvieron con buena salud. Yo diría que es hereditario tomar el agua de remedios”, insistió.

Las especies son llevadas de diferentes lugares de la ciudad de Cuenca. Según Rosa Orellana, vendedora de plantas medicinales, estas son traídas desde el sector Sayausí, también de El Valle, parroquia San Joaquín, parroquia Guzho y desde el cantón Gualaceo.

“Estas plantas tienen un poder medicinal grande y es por eso que nuestros antepasados solo a base de estos elementos se curaban y no necesitaban ir a un médico”, agregó la mujer.

El precio de las plantas medicinales va desde los $ 0,25 el atado. “Cuando es tiempo de verano el costo sube, pero siempre vamos a encontrar estas plantas en la provincia del Azuay”, insistió Orellana, quien además pidió a los cuencanos que consuman productos naturales y no químicos, “que es bueno para la salud”, dijo.

En la segunda planta del mercado 10 de Agosto están las yerbateras, quienes conocen el nombre de cada planta o monte que venden y los beneficios para el cuerpo.

“El toronjil es calmante, la valeriana, en cambio, es un sedante”, aseguraron las vendedoras.
Las comerciantes del mercado también tienen antiguos conocimientos medicinales que les enseñaron sus antepasados de cómo mezclar las diferentes hierbas para “salvar vidas”.

“Hay que conocer cada una de las plantas, pero lo más importante es tener fe en esa curación”, señalaron las vendedoras, como también los clientes, que compran estas medicinas ancestrales. (I)

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