Protagonistas teatrales afro explotan su etnia

- 25 de mayo de 2018 - 00:00
Jorge Tenorio Corozo, actor de teatro, cine y televisión, durante una sesión de fotos en Pop Up, Urdesa. Él también es cantante de hip hop.
Foto: Miguel Castro / EL TELÉGRAFO

Estos actores ensayan propuestas culturales para celebrar la independencia de Esmeraldas. Ellos destacan que en las tablas pesa más su talento que su raza.

“La magia del teatro te permite ejercer cualquier papel en donde lo que vale es tu talento y no tu color de piel. He interpretado desde reinas hasta esclavas”, destaca Carmen Angulo, actriz afroecuatoriana con 20 años de trayectoria en las tablas.

Ella indica que aunque conseguir un protagónico para cualquier actor es símbolo de respeto, para los negros  también es una vitrina en la que exponen su etnia y cultura. Un ejemplo claro es la obra que será presentada el próximo 5 de agosto, en el marco de la independencia de Esmeraldas.

“No es fácil encontrar registros sobre nuestra historia, porque lastimosamente no éramos tomados en cuenta, pero en el Museo Nahim Isaías hace años logramos recopilar datos importantes”.

La obra musical nace con la liberación de la primera esclava que se registró en 1900 y avanzará hasta la actualidad con el fin de destacar a los negros que han aportado a la sociedad ecuatoriana.

Carlos Klinger, comunicador audiovisual y escritor, es otro afroecuatoriano enfocado en presentar una obra en la que expondrá sus raíces.

“Crecí en un barrio suburbano de Guayaquil, la obra tiene desde el negro que odia que le digan moreno, la negra que ama y defiende raíces, así como la que las niega. Claro, todo con el objetivo de educar y dejar una reflexión”, expone Klinger

El actor negro es valorado
El actor Jorge Tenorio coincide con Angulo en que el director de teatro, a diferencia de la televisión y de los comerciales, busca en el protagonista la transmisión de un mensaje y no su raza.

“En el microteatro se exige más. Estar durante 15 minutos de cerca con el espectador te lleva a retroalimentarte de tu público”.

Como ejemplo, Tenorio recuerda que en Pop Up de Urdesa, donde expuso Negro de mierda -obra de denuncia social- había personas que lloraban desde el inicio al fin.

“Uno se llena de esa energía, la reacción es el medidor de que si gusta o no”.

La actriz Noralma Reaves  también destaca que en el teatro no existen estereotipos raciales. “El negro no necesariamente habla de una forma particular, carece de educación o trabaja en oficios determinados. El negro es un poco más de ese chip social, y  el teatro lo sabe”.

Reaves explica que sus personajes -cuando se lo permiten- presentan sus propias vivencias. “Es mi visión como negra, mi realidad. Con mi postura rompo cualquier tipo de cliché, creo que todos tenemos la obligación de contar y denunciar. Asimismo, e indiferente de su origen, debemos contribuir a formar”.

En ese sentido, Carmen Angulo analiza el por qué los actores afro no han creado un grupo que los identifique.

“Existen asociaciones en pro de las raíces negras del Ecuador, pero los histriones ya tenemos inclusión y no buscamos que nos vean como grupo sino que nos sigan valorando por nuestra capacidad”. (I)  

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