“Bárbaros y salvajes” les decían los representantes de la Alcaldía de Melbourne, en Australia, a los grafiteros que desde la década de los sesenta -cuando se vieron las primeras muestras de esta expresión de arte callejero- mantenían conflictos con el poder.
Esta etapa de la historia australiana puede verse en la cinta Rash, que ganó el premio al mejor documental australiano del Círculo de críticos cinematográficos.
El enfrentamiento llegó a tal punto que el alcalde Robert Doyle, en el 2009, ordenaba que se detenga a los grafiteros, medida similar a la aplicada en Guayaquil el año pasado.
Sin embargo, Doyle ha cambiado su forma de ver al grafiti, ya que recientemente inauguró un mural en la calle, de 49 metros de alto, pintado por Adrian Dyle y financiado con recursos públicos.
"Así que en lugar de combatir los grafitis, las autoridades locales designan lugares especiales para ellos y buscan su integración en la estética de la ciudad", explicó la operadora de turismo Fiona Sweetman.
Melbourne mantiene en sus calles edificaciones correspondientes a la arquitectura europea. También se conoce a esta ciudad por ser una de las más elegantes y refinadas de Sidney, allí también existen grandes emporios de la moda y la joyería.
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