Crear diferentes prendas con crochet e hilo, entrelazando, uniendo y desatando, es una forma de darle color y forma a las creaciones.
Andrea Caicedo Tobar, de 25 años y graduada en Diseño Gráfico en la Universidad de Guayaquil, se dedica a tejer desde los 14 años y lo hace con más frecuencia desde que ingresó a la universidad.
‘Aracne Labor’ es el nombre que eligió para su pequeño negocio. “Proviene de la mitología griega. Era una mujer campesina que tejía mejor que los grandes dioses. E incluso se la conocía como la araña. Me gustó su historia y es por ello que quiero tejer mejor cada día”.
Sus conocimientos en diseño gráfico le ayudan en la venta y proyección de su marca. Caicedo es muy selectiva no solo en los colores, sino también en las texturas. “Yo creo que es un negocio rentable porque puedo convertir cualquier modelo de prenda en tejido, desde pequeñas pulseras a exuberantes vestidos.
Aunque muy pocos reconocen el esfuerzo del tiempo y costo de los artesanos, ella se siente capaz.
“Soy muy profesional en lo que hago. Los clientes saben que mis tejidos están elaborados con mucha precisión”. (I)
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