Mujer responsable, dedicada y luchadora. Así es Laurita Mancheno, de 65 años, quien jamás ha sentido limitación para salir adelante. Desde hace 16 años cría a su hijo, que padece autismo y síndrome de Down. Desde hace 7 años, a raíz de la muerte de su esposo, su vida cambió y luego de 2 años de una dura situación económica decidió buscar un trabajo porque jamás quiso pedir dinero en las calles.
Por eso se interesó en vender lotería, trabajo que no le quita tiempo para pasar con su hijo, quien es la razón de su vida. “Soy una mujer feliz porque sin mi hijo no sé qué hubiera sido de mí”.
Acude a realizarle las terapias a su vástago y en la tarde empieza su recorrido laboral. Avanza por la calle José de Antepara hasta Bolivia. Recorre el parque Forestal y llega a Industrial Molinera (El Oro y Eloy Alfaro), y de ahí se dirige hasta la av. 9 de Octubre. Camina hasta las 18:00 empujando la silla de ruedas de su hijo. Cuenta que en días buenos puede vender hasta 150 boletos y que la ganancia la destina a la compra de alimentos, pañales, medicina y transporte de su hijo. “Le doy gracias al pueblo (y a Dios) porque me ayuda comprando lotería. El guayaquileño es muy solidario”. (I)
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